sábado, 12 de junio de 2010

EL PRECIO DE UN AMOR 6

Sarahi permanecía pensativa en el piso y dejando pasar unos instantes recurrió al recurso que tan bien le resultaba utilizar con Pedro: enternecerlo con sus lágrimas, sin perder tiempo empezó a sollozar pausadamente, algo que Pedro no se esperaba y mirándolo fijamente con los ojos llorosos le dijo:

¡Pedro, como puedes tratarme así!, ¡ahora que empezaba a tenerte afecto!; Pedro estaba muy confundido por una parte su hermana; pero por otra no toleraba ver a Sarahi llorando y dejándose llevar por sus sentimientos se agachó al lado de Sarahi:

¡Perdóname, Sarahi!, pero entiende y acepta que te has pasado con mi hermana a ella también la quiero mucho, tratemos de arreglar esto seguro que platicando llegaremos a un acuerdo— trataba de convencer Pedro a Sarahi.

¡Lo siento Pedro!, pero las cosas se han dado de ésta forma y no puedo dar marcha atrás— le respondió Sarahi a Pedro;

¡Pedro, no seas animal no la escuches y desátame, maldita sea!— gritaba Norma.

Sarahi de nuevo ponía su cara de victima y sollozando le dijo a Pedro:

Si la desatas y se marcha ¡me demandará!, podría hasta parar presa y diciendo esto, sin dejar reaccionar a Pedro ¡lo besó en los labios!, lo besó profundamente y por ese momento ambos se olvidaron de Norma, Pedro se dejó llevar con ese profundo beso y eso cambió el rumbo de la situación algo que Sarahi sabia perfectamente y mirando fijamente a los ojos a Pedro le dijo:

¡Bien, Pedro!, hemos llegado a un momento crucial para nosotros, decide ¡tu hermana o yo!;

Pedro se aparto un poco asustado de Sarahi para decirle suplicante:

¡Coomo puedes decirme eso!, ¡por lo que mas quieras, no juegues así conmigo, te lo suplico Sarahi!;

¡Por mil demonios Pedro desátame como serás estupido! y tu maldita empieza a rezar por que por supuesto que te demandaré y te juro que vas a pagar el doble de lo que me has hecho— gritó furiosa Norma.

Sarahi que sabía que era el momento perfecto para actuar y continuar con su perverso plan ahora que tenía tan confundido a Pedro, rápidamente se levanto furiosa hacia Norma gritándole:

¡Cierra el hocico puta!, al tiempo que le daba una brutal patada con la punta de su sandalia en la boca, dejando a Norma más que callada por un momento; Pedro sujetó a Sarahi para que no siga pateando a su hermana pero ésta bien sabia que ya era ella la dueña de la situación y ésta vez se safo como pudo dándole un empujón a Pedro;

¡Suéltame, estupido!— le dijo Sarahi a Pedro mirándolo con desprecio, éste trató de enfrentarse nuevamente a ella y acercándosele para sujetarla le dijo:

¡Sarahi, por favor detente!,

¡No lo haré!, ¡intenta detenerme!— retó Sarahi a Pedro dándole una fuertísima cachetada— pero antes valora lo que elegirás: un estupido amor de hermana que ¡Jaaaajaja!, se rió cruelmente Sarahi de Pedro— ¿amor de hermana dije?, pero si siempre te ha tratado como a un pobre idiota, ¡dime Pedro!, ¿eso quieres elegir?, ¡seguir siendo un infeliz bufón de tu hermana o eliges lo que yo te ofrezco— ¡que no es que digamos que te ame!, estoy siendo franca contigo, pero te aseguro que no tienes ni idea de lo que podríamos disfrutar juntos ¡hasta embriagarnos de placer! o ¿dime?, ¿acaso ya habías besado a otra mujer antes que a mi?— ¡ah claro!, se me olvidaba— por supuesto que si y no a una sino a dos: ¡a tu hermana y a tu madre! y diciendo esto último Sarahi soltó otra tremenda y cruel carcajada ante la mirada inclinada de Pedro quien no se atrevía a mirar a Sarahi para que ésta no notara que desde que empezó a hablar Pedro lloraba en silencio; ¡bien, Pedro!, si aún así decides ponerte en mi contra ya te dije ¡intenta detenerme!, quizás tu hermana te premie permitiéndote que te la folles y dándole la espalda a Pedro se plantó frente a Norma quién estaba aún llorando producto de la patada que Sarahi le había dado.

Norma solo podía ver los bellos pies de Sarahi frente a ella, esos bellos pies que estaban siendo sus más crueles verdugos, Sarahi agitada dejó a centímetros sus pies de la cara de Norma.

¡Bésamelos!, ¡bésame los pies como la perra que eres o te mato a patadas!— le ordenó Sarahi a Norma mirándola con un enorme desprecio;

Norma miró suplicante a Pedro, implorándole que interviniera, pero éste se derrumbó moral y mentalmente, como un niño pequeño se arrodillo a los pies de Sarahi y rompió a llorar;

¡No puedo!, ¡perdóname hermana!— dijo Pedro entre llantos, sin atreverse a mirar a su hermana— ¡no puedo!, y comenzó a besarle los pies a Sarahi mientras le suplicaba que tuviera piedad con su hermana; de ésta forma Pedro no solo aceptaba su derrota ante Sarahi sino que ponía su destino y su vida entera a los pies de ésta, para que ella hiciera con el y con su hermana lo que le de la gana.

Sarahi estaba mas que orgullosa de si misma y permitió por unos instantes que Pedro se siguiera humillando ante ella, pues lo dicho, no cabía en vanidad y orgullo el ver a ambos hermanos a sus pies era algo que ni ella un tiempo atrás se hubiese imaginado, después apartó los pies de Pedro y se los acercó a Norma, mientras Pedro seguía postrado con la cara completamente pegada al piso detrás de Sarahi.
¡Ya oíste a tu lindo hermanito!— le dijo Sarahi con una sonrisa de burla a Norma— ¿verdad que es fenomenal?— no lo hagas más difícil para ti, lo repetiré una vez más: ¡besa mis pies!;

Norma no reaccionó a lo que Sarahi se armó de nuevo con su cinturón y esta vez fue con la hebilla con que le propinó un cruel cintarazo en la espalda haciendo que Norma soltara otro fuerte y triste grito;

¡Yo no tengo prisa!— dijo Sarahi— ¡lo siento por tu delicada piel! y esperando unos instantes y al ver que Norma seguía en su mismo plan, Sarahi sin remordimiento alguno le dio un tremendo pisotón en la misma parte donde minutos antes la había golpeado con la hebilla clavándole el tacón de su sandalia a Norma y haciendo presión para provocarle aun mas dolor.

Norma gritó y se arrastró y en ese momento trató de besarle los pies a Sarahi, pero ésta riéndose los apartó pues tenía en mente como tratar todavía más humillante a Norma. Sarahi dándole un leve puntapié a Pedro que seguía postrado le dijo:

¡Levántate!, creo haberte dicho desde hace rato que vayas por mi cámara, ¡anda, muévete!;

Pedro se levantó y miró por un instante a Sarahi pero inmediatamente volvió a inclinar la mirada, no se atrevió a mirar a su hermana, la mirada de Pedro llena de tristeza y rencor hacia el mismo conmovió por un momento a Sarahi.

¡Ella ya no es tu hermana Pedro!— le dijo Sarahi mientras le acariciaba tiernamente con sus manos en las mejillas, olvídate de ella, ¡yo soy todo tu mundo!, de ahora en adelante soy todo para ti; Sarahi sonrió despectivamente para concluir— aunque ya lo era desde mucho antes, ¡venga!, ve por la cámara y haz lo que mejor sabes hacer ¡obedecerme y complacerme totalmente! y te repito ya no la veas como a una hermana, acepta que has renunciado a ella a cambio de estar a mi lado.

Pedro se secó las lágrimas y haciéndose sordo y mudo a los lamentos y súplicas de su hermana fue por la cámara mientras Sarahi cruelmente le explicaba a Norma su triste y nueva situación.

¡Bien, estupida!, necesitamos evidencias para que no me jodas pues no pienso tenerte amarrada y encerrada para siempre, Sarahi se sentó cómodamente en un mueble y cruzando las piernas con toda la calma del mundo le dijo suavemente sonriéndole a Norma:

¡Arrástrate!, hasta que llegues a mis pies y me los besas y tú Pedro graba absolutamente todo con lujo de detalles, Norma lloraba en silencio y al ver que Sarahi estaba a punto de agarrar de nuevo el cinturón vilmente comenzó a arrastrarse por el suelo lentamente recordando todo lo que había disfrutado siempre humillando y menospreciando a Sarahi, restregándole siempre en la cara su mejor posición social y tantas cosas y ahora se arrastraba en el piso para llegar a hacer algo que ni en su peor pesadilla hubiera imaginado: ¡besarle los pies a Sarahi! y con su hermanito grabándolo.

Norma llegó con mucho esfuerzo hasta donde Sarahi estaba sentada, pues estaba amarrada de pies y manos y con toda la lástima que sentía por ella misma ¡le besó los pies a Sarahi!, soportando las crueles carcajadas de ésta;

¡Ahora quiero que digas bien claro y alto que eres una perra y una puta y pídeme perdón por serlo!— fue la humillante orden que Sarahi le daba a Norma— ¡anda, dilo y de nuevo me besas los pies!,

Norma lloraba amargamente, pero obedeció aunque por su llanto ni se entendía lo que decía a lo que Sarahi le dio de cachetadas hasta que quedo conforme en escuchar lo que quería:

¡Perdón, perdón por ser una puta y una perra!— decía Norma llorando y le besaba los pies a Sarahi;

¡Ahora alza la cara!— le dijo Sarahi. Norma no se atrevía a mirar a Sarahi pues se sentía la mas miserable de todas las personas, Sarahi la jaló por el cabello obligándola a mirarla, por la cara de Norma solo corrían lágrimas y sus labios comenzaban a hincharse al igual que su nariz; Sarahi en cambio divinamente hermosa le sonrío despreciativamente y le escupió en la cara para decirle:

¡Ahora, ve a la cámara y repites lo que ya sabes que me gusta escuchar!,

Norma toda temblorosa obedeció mientras Pedro grababa la imagen de su hermana con el salivazo corriéndole todavía por la cara y ella repitiendo la dolorosa letanía de “soy una perra y…”.

¡Mírame de nuevo!— le ordenó Sarahi; Norma accedió y ésta vez fue una cachetada la que se llevó por parte de Sarahi quien se levantó para quedar de frente a Norma y a la cámara y sin prisa alguna le empezó a dar de cachetadas obligando a la pobre de norma a darle las gracias por cada una de las humillantes y dolorosas cachetadas que le dio y por si fuera poco también a besarle las manos cada vez que la golpeaba.

Después de esto Norma quedó fundida en el piso casi rota moralmente, pero Sarahi no lo consideró así;

¡Ahí quédate!— le dijo Sarahi a Pedro y continúa grabando y dicho esto se subió la falda e hizo a un lado sus hermosas braguitas, acomodándose para quedar entre norma justo cerca de su cara, Pedro sabia lo que se seguía y prefirió callar, Norma horrorizada pronto lo descubrió y como un gusano intentó quitarse de ahí lo cual fue imposible, tristemente imploró a Sarahi que no lo hiciera pero esto solo divirtió a Sarahi quien sin dudarlo se dispuso y se deleitó orinando encima de Norma en su cuerpo y una parte le logró caer en su cara y el resto en el suelo.

Sarahi se acomodó de nuevo la falda y bragas y para desgracia de Norma le ordenó:

¡Lame lo que quedo en el piso!,

Norma aunque en vano, aun así suplicó a Sarahi:

¡Ya por piedad!, ¡por piedad!,

¿Piedad?— Norma no seas ridícula si apenas empiezo—fueron las crueles palabras de Sarahi como respuesta— ¡en serio!— ya llegará el momento en que sí consideraré más si me apiado de ti, ahora ¡haz lo que te digo puta!;

Norma intentó obedecer la humillante petición de Sarahi, pero no pudo, al comenzar a lamer la vil orina vomitó a lo que Sarahi lejos de enfadarse se carcajeó;

¡Bien, no tengo prisa— dijo Sarahi y se acomodó de nuevo en su mueble— ¡tomate tu tiempo!, total ¡ya sabes!— mi padre el alcohólico nunca llega ni siquiera a dormir, siempre lo hace de madrugada así que ¡con calma normis!, ¡pero eso si!, ¡quiero mi piso reluciente, sin una mancha de orina ni de vomito!;

En ese momento Sarahi observó a Pedro y vio que por su mejilla resbalaba una lágrima a lo que le dijo burlesca:

¡Deja de lloriquear idiota!, ¡si tanto la quieres puedes ayudarla y yo los grabo!


Continuara………………………..

EL PRECIO DE UN AMOR 5

Apenas unos días bastaron para echar andar el plan; Pedro convenció a Norma de que había acabado la relación con Sarahi y se disculpó con ella de mil maneras para recobrar su confianza y ésta al ver que en la escuela tanto Sarahi como Pedro ya no andaban juntos terminó creyéndole, fue en una de esas tardes en que al terminar de practicar deporte Pedro se llevó con engaños a Norma por un parque cerca de la casa de Sarahi y le dio de tomar una bebida previamente alterada tal y como Sarahi le había ordenado, en un rato la bebida surtió efecto y Norma se encontraba algo mareada y con sueño a lo que Pedro aprovechó y la llevó hacia la casa de Sarahi sin saber lo que acababa de hacer.

Sarahi esperaba impaciente a Pedro y no pudo ocultar una perversa sonrisa al verlo llegar junto con Norma, dejaron a Norma en un mueble y enseguida Sarahi se lanzo sobre Pedro dándole un fuerte abrazo y besándolo tiernamente en sus labios, éste sintió que tocaba el cielo y deseó que el tiempo se detuviera para poder permanecer para siempre fundido en ese beso con Sarahi, hasta que ésta se separó fue cuando pedro regresó a la realidad y entonces suplicó impaciente a Sarahi que le explicara que era lo que realmente pensaba hacer con su hermana.

¡Tranquilo!— le respondió Sarahi a pedro, estas muy nervioso, ¡ten!, tómate esto y le ofreció una bebida a lo que éste muy ingenuo obedeció y ya tarde se dio cuenta que dicha bebida también estaba alterada aunque en menor dosis y al sentirse mareado quedó recostado en el piso a lo que Sarahi aprovechó para amarrar de pies y manos a Norma dejándola arrodillada y pegada a la pared, esperando impaciente a que reaccione; poco a poco Norma fue recobrando el sentido, veía todo nublosamente, hasta que reaccionó por completo pegando un grito al ver frente a ella de pie a Sarahi, al mismo tiempo que sentía un escalofrío y miedo recorrer su cuerpo al sentir que estaba inmóvil amarrada de pies y manos.

¡Hola, puta!— fue lo que escuchó Norma de labios de Sarahi que la veía sonriendo burlescamente y que sin resistirse mas le asestó una fuertisima cachetada a Norma, quien no daba crédito a lo que empezaba a vivir, aún así resistió el golpe con dignidad a pesar que casi la tumba al suelo.

¡Que diablos!— dijo Norma después de recibir la cachetada y sentir arder su mejilla, pero mas se sorprendió al ver a su hermanito Pedro tirado en el piso.

¡Si, es una larga historia!— expresó Sarahi excitada;

¡Pedro, Pedro!— gritaba Norma desesperada por tratar inútilmente de desatarse y hacer reaccionar a su hermano;

¡Oh, no!, de Pedro nada— dijo Sarahi al momento que le daba una patada en el estomago a Norma, ésta se dobló ahogando el grito, enseguida Sarahi la levantó jalándola por su cabello, mientras que le gritaba:

¿Te acuerdas perra?, ¡ahora me toca a mi disfrutar! Y sin soltarla del cabello Sarahi empezó a darle de cachetadas, ¡humillantes y dolorosas cachetadas!, era lo que Norma estaba recibiendo, su cara giraba de lado a lado y Sarahi no se detenía a pesar de que enseguida a Norma le saltaron las lágrimas; hasta que Sarahi se contuvo pero solo después de haber perdido la cuenta de cuantas cachetadas ya le había dado.

Ésta vez fue Norma la que se derrumbó a los pies de Sarahi quien lucía unas hermosas sandalias color rosa de vestir, de mediano tacón; Norma lloraba por el dolor de tantos golpes, pero mas aún por la humillación que estaba sintiendo, la rabia y el terror y miedo que la había invadido al no saber absolutamente nada de cómo había llegado a ésta situación. Sarahi contemplaba a Norma en el suelo llorando a sus pies muerta de miedo y se sintió poderosa sabiendo que en ese momento podía hacer con ella lo que quisiera y que nadie intervendría pues estaba en su casa sola a excepción de Pedro, quien para Sarahi no representaba mayor problema y nadie más sabia del paradero de Norma.

Sarahi tenia en mente miles de cosas para hacer sufrir a Norma, hacerla sufrir y humillarla en extremo, que ya ni sabia por donde empezar y en ese momento le plantó la suela de su zapato en plena cara a Norma y comenzó a restregársela limpiándosela con las propias lágrimas de ésta.

¿Qué pasa puta?, ¿no tienes nada que decir?; Norma sentía que no podía ni hablar, Sarahi le acomodó el tacón de su sandalia justo en la mejilla y empezó a hacer presión a lo que Norma se quejó fuertemente;

¡Ayyyyy!, maldita me haces daño. Sarahi soltó una fuerte carcajada diciéndole irónicamente:

¡Oh, en serio!, perdona ¡no era mi intención!; por cierto ¿quieres saber que se siente recibir un pisotón en plena cara?, pues te complaceré y Sarahi no tuvo piedad, levantó el pie y sin dudarlo un solo segundo le asentó un terrible pisotón en la cara a Norma con la suela de su sandalia haciéndola sangrar en sus labios, Norma aullaba de dolor y de impotencia, se arrastró por el piso llorando amargamente pues no podía ni siquiera tallarse la cara, ¡nunca había recibido un trato así de cruel!, toda su vida había sido la consentida y la reina de su casa sin recibir siquiera un solo rasguño por parte de Pedro o de sus padres y esto fue producto de que en esos momento Norma sentía que moriría del dolor y por un instante flaqueó sin importarle que le iba a rogar a su peor enemiga.

¡Por favor!, ¡ya no me pegues más!— suplicó débilmente a Sarahi quien solo le sonrió con desprecio; pero de pronto Norma Recordó a Pedro y sintió y creyó que en el estaba su salvación solo faltaba hacerlo reaccionar y toda histérica empezó a gritarle:

¡Pedro, por el amor de dios despierta!, ¿Qué nos quieres hacer maldita?, ¡te vas a arrepentir!— eran sus palabras de Norma quien no paraba de llorar. Sarahi no disimulaba su sonrisa.

¡Tengo respuestas para todas tus preguntas!— comentó Sarahi muy segura de si misma— para empezar olvídate de Pedro ¡el ya no es tu hermano!, ahora ocupa el lugar de mi juguete personal, ¡ya sabes!, algo así como un trapo sucio que me sirve de vez en cuando;

¡Estas enferma, maldita loca!— gritaba Norma quien no le creía una sola palabra a Sarahi e insistía en hablar a Pedro;

¡Pedro, Pedro!— en cuanto mi hermano reaccione me las vas a pagar todas juntas.

Por su parte Sarahi solo miraba divertida las amenazas de Norma y continuó muy tranquila hablándole:

¡En cuanto a ti!— veamos que tanto resistes, por que hasta el momento me estás decepcionando, Sarahi se agachó junto a Norma acercando su bello rostro al de ella y le dijo lentamente:

Sabes dentro de ti que no vas a salir de ésta ¿verdad?, y con un absoluto desprecio le escupió en la cara— ¡te detesto Norma! y no te imaginas cuanto te desprecio por todas tus burlas y humillaciones que me has hecho pasar siempre restregándome en la cara tu mejor posición social y burlándote de mi y de mi padre, ¡pero eso esta a punto de cambiar!, ¡te juro que no te van a dar los días para arrastrarte ante mis pies a implorar mi perdón!; aunque a decir verdad nunca se me había pasado por la mente hacerte tanto daño, ¡pero tu diste el primer paso!, me diste motivos para hacerlo.

¡Nunca debiste meterte conmigo ni humillado como lo hiciste!, ¿creíste que lo olvidaría?, ¿Qué me iba a quedar cruzada de brazos?;

¡Eres una perra!— grito Norma furiosa, te juro quee….,

¡Cállate!— contestó gritando Sarahi en el momento en que le daba un puñetazo con todas sus fuerzas en la cara a Norma haciéndole daño en la nariz— por lo visto no has entendido, ¡no tienes ni idea de la situación en la que te encuentras!, pero eso me gusta voy a disfrutar doblegándote y venciendo tu voluntad, ¡hasta que seas tan sumisa como un perro!, incluso mas que pedro,

¿Por donde íbamos?, ¡ah, si!— para que te lo hago mas largo, yo no hago las cosas a medias ¡las hago bien!, es decir no me conformo con unos cuantos golpes y un momento de placer y diversión como tú; ahora por estupida y creída estás en donde te mereces te voy a enseñar como se hacen las cosas y el resultado final:

¡Jajajajaja!— la cruel carcajada que se pegó Sarahi hizo temblar a Norma quien a pesar de que no pensaba bajar la guardia ni mucho menos someterse ante ella no pudo negar que en la expresión de Sarahi se veía claramente que no jugaba con lo que decía;

¡Te voy a convertir en mi esclava!— pensaba en que fueras mi sirvienta, pero pensándolo me di cuenta que hasta las sirvientas tienen ciertas libertades, las cuales tu no tendrás, así que para ti ¡la esclavitud te vendrá como anillo al dedo!, ¡además así será mucho mas humillante para ti!, ¿te imaginas valer menos que una sirvienta?, ¡ese será el castigo perfecto para tu orgullo y vanidad!, serás mi esclava el tiempo que se me de la gana, al igual que tu hermano aunque su función de el si es la de un sirviente— concluyó sarahi expresándose con pena al referirse a Pedro.

Sarahi volvió a carcajearse fuertemente para decirle a Norma:

¡En fin!— terminarás por besar el suelo que yo pise. Norma quería creer que todo esto era tan solo una terrible pesadilla y no asimilaba aún su cruel realidad, Sarahi la volvió a levantar por su cabello y repetidas veces disfrutó escupiéndole en la cara mientras le gritaba:

¡Puta!, ¿admites que eres una puta?; Norma con asco por los salivazos que estaba recibiendo aún se resistía;

¡Maldita!, ¡la única puta eres tú, te vas arrepentir Sarahi te lo juro!— gritaba Norma terriblemente humillada;

¡Oh, no lo creo!— se burlaba Sarahi— ¡eres puta y eres fea! y al decirle eso le sembró sus largas uñas en las mejillas a Norma sin dejar de hacer presión;

¡Noooo!— gritó Norma al sentir el daño que Sarahi le hacia con sus uñas— ¡detente!, ¡si, si soy una puta si eso quieres escuchar si lo soy!, Norma estaba muerta de miedo de tan solo pensar en que le quedara marcada la cara.

¡Vamos mejorando!— respondió Sarahi riendo, pero aún te falta, ¿sabes que me excitaría?— ¡verte gritar de dolor hasta que me supliques que me detenga!, ¡veamos quien tiene mejores pechos!, y al decirlo Sarahi le quitó, mejor dicho le rompió prácticamente la blusa a Norma, mientras que a ésta se le caía la cara de vergüenza y de humillación, enseguida Sarahi se quitó el cinturón que llevaba puesto, un cinturón negro de piel y de hebilla gruesa; Norma adivinó lo que se venia pero ni siquiera tuvo tiempo de hablar, Sarahi sin parar de reír le dio un tremendo cintarazo en la espalda a Norma a lo que ésta pegó un grito terrible acurrucándose para llorar, Sarahi ya preparaba de nuevo el cruel castigo cuando Pedro reaccionó gritando furioso:

¡Nooo!, ¡Sarahi!— ¡pero que has hecho!, ¿Qué le has hecho a mi hermana;

¡Ah, Pedro!— dijo Sarahi muy quitada de la pena, no me interrumpas y ve por mi cámara, ¡quiero que grabes todo!;

¡Pero por dios Sarahi!, ¡tú estás loca!— le dijo Pedro y se abalanzó sobre Norma abrazándola y ésta rompió aún mas a llorar;

¡Pedro, Pedro!, ¡gracias al cielo hermanito querido, desátame por favor!, ¿Qué ha pasado hermanito?, ¿Qué está pasando?; Pedro estaba a punto de comenzar a desatar a Norma cuando Sarahi gritó:

¡Alto, Pedro!— te digo que te detengas y dicho esto intentó jalarlo pero para sorpresa de Sarahi Pedro estaba fuera de si y muy nervioso y se atrevió a darle un empujón a Sarahi quien terminó en el suelo.

¡Me has engañado Sarahi!, ¡me has engañado y mira como has dejado a mi hermana!— contestó Pedro a Sarahi lloroso y molesto; ¿Cómo pudiste hacer algo así?;

¡Si, bueno te mentí!— dijo Sarahi molesta que aún permanecía en el piso, ¿y que?, ¡tu hermana no es mas que una perra que se merece esto y mas!;

¡Basta Sarahi!— respondió Pedro fuertemente como nunca en su vida lo había echo, estaba muy alterado y dolido por ver a su hermana golpeada y llorando y permaneció mirando fijamente a Sarahi, quien también le devolvió la mirada.

Sin levantarse del piso Sarahi estaba pensativa, sabía que tenia que actuar con mucha inteligencia y cuidado o la situación se le saldría de control ¿o ya se le había salido?, al menos eso reflejaba ahora la expresión de Norma quien estaba muy segura de que Pedro intervendría a su favor, pero Sarahi no demostró el nerviosismo que sentía al ver a Pedro tan molesto y alterado como nunca lo había visto.

Continuara……

miércoles, 9 de junio de 2010

EL PRECIO DE UN AMOR 4

Sarahi esperaba a Pedro sentada en la entrada de su casa muy divertida al ver que éste acudió puntual a su casa aún mojándose al querer pasar Sarahi le dijo:

¡Pedro estás empapado!, ¡oye, se me antoja un helado!; por que no aprovechas y me vas a comprar uno. Pedro intentó oponerse pero Sarahi lo cortó diciéndole:

Vamos ¡anda ya!, total ya estas mojado.

Pedro salió disparado a cumplir con el pedido de su amor sin importarle pescar un buen resfriado por estarse mojando, en un rato regresó cubriendo el helado para que no se le mojara.

¡Mmmm!— expresó Sarahi ¡que servicial eres pedro!, ¿sabes?, ¡me encanta la gente que me complace!— concluyó Sarahi viendo dulcemente a Pedro mientras le pellizcaba juguetonamente sus mejillas algo todavía coloradas a causa de las buenas cachetadas que apenas le había dado el día anterior, éste la veía de veras como un bobo sin saber que decirle.

¡Ven, subamos al techo desde ahí se ve tu casa!— dijo Sarahi apresuradamente a Pedro y así lo hicieron sentados Sarahi disfrutaba de su helado contemplando la fuerte lluvia que no calmaba, en esto Sarahi decidió dar otro paso para probar a Pedro y le preguntó:

Pedro ¿me quieres mucho?

¡Si, te amo eres el amor de mi vida!— respondió Pedro muy decidido aunque algo rojo por lo nervios que sentía;

¿Si?— le dijo Sarahi tratando de contener su risa pero ¿qué tanto me quieres? digo— ¿harías cualquier cosa por mi?;

¡Por supuesto!— respondió Pedro. Sarahi continuó: tu hermana me odia Pedro y tu sabes que nunca me aceptaría como cuñada al igual que a tus padres tampoco les caigo bien ¿qué tienes que decir a eso?;

¡Ellos no pueden intervenir en mis sentimientos!— afirmó Pedro— ¡tendrán que aceptarlo y si no allá ellos!;

¡Uy!— expresó Sarahi risueña— pues yo no creo que me quieras tanto como para hacer todo lo que yo te diga. Pedro sintió que no podía titubear, ¡no en ese momento! Y dijo:

¡Te aseguro que te amo sinceramente! y que si haría todo por estar a tu lado;

¡Probemos!— contestó Sarahi— vas a hacer algo por mi pero no preguntes por que solo se me ocurrió de repente, ¡desnúdate!— le ordenó Sarahi; Pedro quedó rojo completamente;

¡Vamos!— dijo Sarahi, obedece ¿o que? tan pronto ya empezaron las dudas. Pedro no muy seguro cumplió quitándose todo excepto los calzoncillos a lo que Sarahi le señaló con su dedo;

¡Dije desnúdate!, así que fuera calzoncillos no creo que tengas una gran cosa que mostrarme detrás de ese pedazo de tela. Pedro se indignó y accedió;

¡Lo dicho!, ¡yo no veo gran cosa!— se burló Sarahi de el soltando una fuerte carcajada; Pedro permanecía inclinado y desnudo.

¡Bien!— dijo Sarahi ahora te quiero de rodillas enfrente de mi;

¡Ppeero Sarahi!— contestó Pedro asustado— está lloviendo si me pongo enfrente de ti me voy a mojar aun mas de lo que ya pasé para llegar aquí y comprarte el helado ¡además hace frío!;

¡Eso ya lo se!— le reprochó Sarahi pero no por eso te vas a morir, además ya te dije que no me cuestiones ¡es mucho lo que te pido para alguien a la que dices querer tanto!— anda hazlo, siempre eres tu el que me observa ahora yo quiero observarte a ti y me apetece hacerlo viéndote desnudo, de rodillas ante mi y bajo la lluvia— concluyó Sarahi impaciente a que Pedro la obedeciera. Pedro sabía y sentía perfectamente que la situación se salía de control pero en su mente no tenia otra cosa mas que complacer a ésta chica sin importar que sea lo que le pida y Sarahi se divirtió de lo lindo disfrutando su helado sin importarle que enfrente de ella Pedro temblaba de frío desnudo y soportando el aguacero encima.

¡No te inclines Pedro!— le dijo Sarahi— ¡mírame!, se que te encanta mirarme; Pedro temblaba y veía a Sarahi que le dedicaba una sonrisa perversa pues otra de sus ideas se le ocurría para seguirlo denigrando.

¡Oye Pedro!, ¿y si te masturbas para mi?;

Pedro quedó petrificado por lo que acababa de oír;

¡Anda!, empieza— le dijo Sarahi— contémplame y empieza a machacártela;

Pedro intentó obedecerla pero su miembro no le respondía por los nervios y por estar temblando de frío a lo que Sarahi se carcajeo cruelmente de el:

¿Qué pasa Pedro?, ¡me amas tanto y ni siquiera te excito!, ¿y que pasa con tu pene, es que no te funciona?— se burlaba Sarahi de el. La lluvia comenzaba a calmar pero Pedro estaba terriblemente humillado y nervioso y por tanto le resultaba imposible conseguir una erección, Sarahi decidió ayudarlo y para sorpresa de éste se quitó la blusa.

¡Vamos Pedro! y si te muestro los pechos ¿te excitaras? y fue lo que hizo ante los ojos bien abiertos de Pedro; éste lo intentó con toda su alma y logró la erección y empezó a masturbarse ¡cuantas veces había soñado con esto y ahora tenia enfrente los pechos de Sarahi!, quien fue todavía mas lejos pues le mostró a Pedro como se los acariciaba suavemente, ¡fue suficiente!, Pedro explotó con una descarga considerable de semen Sarahi se levantó, se puso la blusa y se le acercó;

¡Bien hecho Pedro!, me has demostrado que estás dispuesto a satisfacerme y has pasado una prueba solo una prueba— fueron las palabras de aliento de Sarahi para Pedro mientras que con su mano le jugó el pene pasando sus dedos por el semen y sin previo aviso se los metió en la boca a Pedro quien no pudo reaccionar y cuando lo hizo ya había probado su propio semen, puso una cara de asco que hizo que Sarahi soltara unas buenas carcajadas.

¡Vístete y vete!— le dijo Sarahi, mañana no iré a la escuela así que te quiero en la mañana aquí y así lo hizo Pedro. Al otro día muy temprano éste entraba a casa de Sarahi muy apenado por lo ocurrido la tarde anterior y algo resfriado pero el ver a Sarahi lo reanimó.

¡Ves!, aquí estás vivito la lluvia no te mató— le dijo Sarahi a Pedro con un tono burlesco— tengo muchas cosas que hacer, ayúdame con la limpieza; Pedro estaba feliz al lado de Sarahi sin importarle que ésta solo lo humillaba y cada vez lo hacia mas cruel. En un rato se dedicaron a limpiar la casa por completo aunque mas bien fue Pedro quien se pulió con la limpieza mientras Sarahi miraba la televisión, éste estaba algo agotado pero empeñado en dejar reluciente el baño, acababa de terminarlo justo cuando Sarahi entraba y se disponía a defecar.

¡Upss!— expresó Sarahi inquieta al estar cómodamente sentada en el inodoro y notar que no había papel higiénico cerca de ella y como no quiso levantarse a buscarlo esbozó una sonrisa y gritó: ¡Pedro, ven rápido!;

Éste se encontraba en la cocina al oír el llamado de Sarahi acudió rápido sorprendiéndose al empujar la puerta y ver a ésta riendo sentada en el inodoro.

¿Qué pasa Pedro?, ¿por qué esa cara?— dijo Sarahi, por si no sabias ¡las diosas también cagamos! y no precisamente huele a flores jajajaja— concluyo Sarahi burlándose de Pedro.

¡Anda!, no te quedes como un bobo y acércame el papel ¿qué no ves que no lo alcanzo?;

¡Si, enseguida!— contestó Pedro apenado pues no estaba acostumbrado a ése tipo de situaciones, apenas le alcanzó el papel, se dispuso a salir del baño pero Sarahi se levantó y le dijo:

¡Espera Pedro!; éste quedó quieto y nervioso mirando a Sarahi en especial su sexo y ésta muy seria le dijo:

¡Vas a hacer algo por mí! y dándole la espalda a Pedro le dijo sin más:

¡Límpiame!, mostrándole su trasero;

¡Sarahi!— gritó Pedro alarmado ¿Cómo me pides eso?;

¡Ya me oíste!— respondió Sarahi, para que hacerlo yo si te tengo a ti que ¡te mueres por servirme!— ¡obedéceme!;

Pedro no sabía ni como reaccionar ante tal petición y no supo por que Sarahi no le dio más tiempo para pensarlo, viéndolo fijamente frunció las cejas enojada y secamente le dijo o mas bien le ordenó a Pedro:

¡Coño!, que diablos esperas, ¡límpiame el trasero ya! o pretendes que me quede así ¡todo el puto día!, Pedro obedeció sin llegar a comprender bien por que lo hacía y por que no mejor optaba por abandonar esa relación, agarrando nerviosamente el papel, se arrodilló y sin poder evitar sentir una terrible repulsión se dedicó a cumplir la cruel tarea ordenada por Sarahi mientras que ésta lo volteaba a ver muy divertida viendo la cara de asco de Pedro quien como pudo terminó de limpiarla pero Sarahi no estaba conforme.

¿Qué pasa Pedro, ofendido?, éste no contestó y permaneció inclinado y arrodillado ante la chica;

¡No me gusta tu actitud!, ni esas muecas de asco que has hecho al limpiarme— dijo Sarahi a Pedro mientras lo miraba fijamente, de repente sonrió cínicamente y le dijo a Pedro, mirandolo con desprecio:

¡Vas a besarme el trasero!, ¡si!, eso harás para que aprendas a no hacer esas muecas; Pedro dio un brinco hacia atrás horrorizado al escuchar a Sarahi;

¡Basta Sarahi!, ¡te lo ruego!, ¡basta!, no tienes derecho a tratarme de ésta manera cuando lo único que he hecho es complacerte para agradarte— dijo Pedro a Sarahi en un tono más suplicante que de reproche.

¡Vaya!— contestó Sarahi burlesca se te salió lo rebelde; Pedro estaba al borde del llanto y Sarahi continuó:

¡Oh no!, ¡por favor, lo que me faltaba!, no te vas a poner a llorar como una nenita, ¡te lo prohíbo!, ¡no tienes motivos suficientes para hacerlo!, ¡aún no!— concluyó Sarahi en voz baja para si misma;

¡Mira Pedro!, velo de ésta forma para que logres algo tienes que hacer méritos, cuando me besaste los pies ganaste la relación que llevamos juntos ¿no te ha gustado?; Pedro asintió con la cabeza evitando llorar;

¡Bien!— contestó Sarahi encantada al ver que fácil le resultaba convencer a Pedro para lo que ella quisiera— ¿y no te gustaría acariciarme, besarme en los labios?,

¡Que pregunta!— expresó Pedro muy dolido— sabes que te adoro,

¡Bueno!— dijo Sarahi, pues lo dicho antes, si haces méritos……., pero por ahora me apetece que me beses el trasero y que te sirva para no volver a hacer una sola mueca de asco tienes que aceptar que todo lo que provenga de mi sea lo que sea para ti ¡es como si fuera una joya, un exquisito platillo!,

¡Anda, obedéceme!, ambos sabemos quien es el que va a ceder así que no demores más tu agonía si lo quieres ver de ese modo. Pedro entre dolor e indignación pues sabía que si no obedecía lo mas seguro es que no volviera a ver a Sarahi y eso no lo podía aceptar ¡no habiendo llegado ya tan lejos!, se acercó lentamente y sin cerrar los ojos le besó el trasero a Sarahi apenas minutos después de haber cagado.

Sarahi sonrió mirando de reojo a Pedro,

¡Bien!— hazlo de nuevo; éste ya obedecía cualquier cosa sin razonarla y lo volvió a hacer, Sarahi fue todavía más cruel al decirle:

¡Venga!, no dije que te detengas continúa, ¡lámeme el culo!; Pedro quedó dudoso por unos segundos a lo que Sarahi se volteó y le dio una tuertísima bofetada mientras le gritaba:

¿Qué parte de lámeme el culo no entendiste?; Pedro temeroso se acomodó y de nuevo pegando el rostro en el trasero de la chica se dedicó vilmente a lamérselo, con ayuda de ésta que todavía no conforme sujetó a Pedro con sus manos hacia atrás por la cabeza y ella misma se restregó la cara del pobre infeliz en su trasero hasta que se sintió complacida y lo apartó mirándolo con asco le soltó un escupitajo en plena cara con un absoluto desprecio para decirle:

¡Lávate bien la boca!, te espero en la sala.

Pedro alcanzó en la sala a Sarahi quien estaba recostada en un mueble.

Siéntate junto a mi— le dijo dulcemente Sarahi a Pedro completamente distinta a la Sarahi que lo había tratado tan denigrantemente en el baño; éste obedeció aún temeroso a que Sarahi lo volviera a humillar;

¿Y bien Pedro?, ¿qué piensas?, ¿me reprochas lo que acabo de hacer contigo?; Pedro se lo pensó muy bien para responder y al final dijo:

¡No!, ¡Sarahi te amo!, y sin con hacerme sufrir y verme humillado ante ti te complace pues ¡adelante!, nunca podré juzgar tu comportamiento ni tu forma de tratarme pero por lo que mas quieras ¡no me apartes de ti!— suplicó Pedro mientras se arrodillaba ante Sarahi, quien estaba excitadísima y complacida, orgullosa de si misma al ver el grado al que había sometido a Pedro y decidió seguir con su plan.

¡Mira Pedro!, me agradas en serio y me gustaría llegar mucho mas lejos contigo pero hay un inconveniente que no me deja estar tranquila y eso hace que me enfade y te trate cruel a veces ¿sabes a que me refiero verdad?;

Pedro sabía pero no se atrevió a decirlo, Sarahi continuó:

¡Si, Pedro!, es tu hermana ella me ha hecho mucho daño y lo único que quiero es emparejar las cosas;

¡Ella no volverá a meterse contigo!, ¡lo juro!— contestó Pedro, entonces Sarahi disimuló perfectamente una cara de victima hasta con lágrimas incluidas para conmover a Pedro diciéndole:

¡Si, Pedro!, pero el daño ya me lo hizo, ¡sabes lo humillada que me sentí al recibir sus burlas y sus golpes!, ¡lo que me dolió cruzarla varias veces y soportarle sus estupidas muecas de burlas y no tener otra alternativa mas que tener que tragarme mi orgullo e inclinar la mirada!; ¡no, Pedro!, no lo sabes ni siquiera te imaginas las noches que pasé llorando de rabia y de impotencia mientras tu y tu hermana se iban muy alegres al colegio.

¿A dónde quieres llegar?— preguntó Pedro temiendo lo peor;

¡Solo quiero hacerle sentir lo mismo que ella hizo conmigo! y para eso necesito que me ayudes— contestó Sarahi limpiándose sus lagrimas;

¡Pero Sarahi!— respondió Pedro asustado ¡yo que puedo hacer!, además es mi hermana ¡no podría hacerle daño;

¡Tranquilo!— dijo Sarahi expresando una leve sonrisa— ¡oye, no la vamos a matar!, tan solo quiero darle un escarmiento, además es lo justo, ¡te prometo no hacerle mas daño de lo que ella hizo conmigo!, ¿qué dices Pedro?, ¿me ayudas?— le dijo Sarahi con una hermosa sonrisa de niña traviesa como quien pide un dulce.

¡Es sencillo!, yo me saco esa espina y me olvido por completo del asunto y ¡claro!, podremos seguir juntos— le explicaba Sarahi a Pedro— lo que te dije es cierto he llegado a tomarte afecto por eso es que te pido tu apoyo, ¡créeme!, si en verdad quisiera acabar con tu hermana no te pediría tu ayuda sino que recurriría a otras personas ¿qué dices?, ¿aceptas?; Pedro no contestó pero con su silencio había aceptado sin saber el perverso plan que Sarahi tenia en mente y que sellaría el destino de el y de su hermana.


Continuara……………………..

EL PRECIO DE UN AMOR 3

A partir de esa noche la situación entre Norma y Pedro cambió abismalmente, pues ésta le reprochó a Pedro su comportamiento estupido ante Sarahi sabiendo que ellas se odiaban y quiso hacer entrar en razón a su hermano menor haciéndole ver que llevando esa relación a la larga se arrepentiría pues tarde o temprano se daría cuenta que Sarahi solo lo usaría para molestarla a ella y Norma muy molesta sentenció a Pedro amenazándolo que mientras mantuviera la relación entre el y Sarahi se olvidara de que contaba con una hermana, pero a Pedro esto poco le importó y aunque muy en su interior presentía que su hermana no estaba muy herrada en todo lo que le había dicho, prefirió correr el riesgo en el que se aventuraba al llevarse y convivir con su amada Sarahi aun a costa de su propia hermana a la que hasta ese día no sabia lo que era darle un no como respuesta a una petición de ella.

Al otro día, con apenas unas horas de salir de la escuela Pedro se presentó en la casa de Sarahi para estudiar, esta ya lo esperaba en la puerta y Pedro quedó completamente anonadado al verla, pues Sarahi lucia sencillamente preciosa con una falda cortísima de mezclilla azul, sus sandalias cafés y una blusa negra.

¡Pasa!— dijo Sarahi amigablemente a Pedro, pero éste ni la escuchó pues estaba prácticamente ido admirando la belleza de su amor a lo que Sarahi burlescamente lo jaló de la camisa hacia dentro de la casa empujándolo y riéndose de el;

¡Dije que pases, no que me idolatres!— le dijo Sarahi burlonamente a Pedro con una bella sonrisa. Pedro quedó muy apenado y respondió:

¡Perdón, perdón!, ¡no te escuché!;

¡Si, claro!— respondió Sarahi disimulando su risa, ¡en fin, siéntate! ;

Pedro tomó asiento y Sarahi fue por sus libros y comenzaron a practicar ejercicios, Sarahi por esa parte en realidad que estaba poniendo empeño para enseñar a Pedro pero éste tenia dos serios problemas: el primero, en realidad las matemáticas se le complicaban y el segundo no podía concentrarse ¡no viendo a cada momento a Sarahi cruzando sensualmente sus piernas y sobretodo viéndole sus pechos y sumándole en la forma en que se acariciaba su cabello era imposible para Pedro poder poner atención al estudio!;

Y así transcurrieron las dos primeras tardes, mientras que por las mañanas para sorpresa de muchos Sarahi y Pedro ya eran inseparables solo que habían sus diferencias, Pedro era el encargado de llevar la mochila de Sarahi y ¡claro!, la suya también, atendía a la joven en lo que quisiera, incluso repetidas veces Sarahi le había echo limpiar su mesa de trabajo ¡y hasta sus zapatos! y todo sin mostrarle un gesto de agradecimiento y por supuesto algunas veces lo hacia a la vista de Norma que estaba empezando hasta a enfermar por ver la relación que se daba entre Sarahi y su hermano menor; pero para Pedro el hecho de estar cerca de Sarahi, el que ella lo apoyara con sus tareas, ¡no se las hacia!, solo lo apoyaba y sobretodo las asesorias en las tardes estando solos los dos en casa de ésta era el mayor premio que Pedro podía tener, pues el padre de Sarahi nunca estaba.

A la tercera tarde Sarahi esperaba impaciente a Pedro hasta que éste llegó;

¡Pasa!, necesito hablar contigo— dijo Sarahi un poco seria a Pedro;

¡Claro!— respondió Pedro muy atento a la joven;

¡Mira, Pedro!, seré sincera contigo en estas dos clases que te he dado he notado que en verdad, tienes serios problemas— le explicaba Sarahi a Pedro para hacer una pausa y continuar hablando mirándolo burlonamente— es decir ¡eres muy tonto para aprender! Pedro se moría de pena al oír estas palabras y se sintió muy humillado por la forma en que Sarahi se había expresado hacia el tan burlona y rápidamente intentó defenderse y salvar algo del poco orgullo que aún consideraba que le quedaba.

¡No, no es eso!— exclamó Pedro algo incómodo con la situación, acepto que se me dificulta pero puedo poner mas empeño;

¡No se!— respondió Sarahi algo no muy decidida y tratando de desesperar mas a Pedro— yo creo que estoy perdiendo mi tiempo contigo, en lugar de estar aquí bien podría estar trabajando en las tardes que buena falta me hace el dinero.

¡Si ese es el problema yo podría pagarte para que me sigas dando clases!— respondió Pedro; los ojos de Sarahi brillaron al igual que la mejilla de Pedro pues esta indignada le asestó una cachetada gritándole:

¡No vuelvas a decirme eso!, ¡no necesito de tu lástima ni de tu caridad ni de ti ni de tu puta familia!, si vuelves otra vez a ofrecerme dinero te juro ¡que te vas olvidando de mi!— concluyó Sarahi muy molesta.

Pedro se tallaba la mejilla, ya llevaba varias veces que sarahi le daba de cachetadas y ¡como pegaba de fuerte!,

¡Esta bien!— se disculpó Pedro, no quise expresarme de esa forma para molestarte pero por favor ¡te ruego que no te metas con mi familia!, Sarahi por el momento decidió también calmarse y aceptar las disculpas de Pedro.

¡Bueno!— exclamó Sarahi ya mucho mas calmada y expresando una maliciosa sonrisa— tengo una solución pero no se si la aceptes;

¡Tu dirás!— contestó Pedro;

¡Mira!— dijo Sarahi disimulando su risita burlesca, ¡tengo un método de enseñanza que estoy segura que no fallará! Y viendo fijamente a Pedro le explicó el sencillo “método de enseñanza” como ella le llamaba:
¡Vamos a practicar ejercicios, pero ahora cada vez que te equivoques te daré una cachetada!, ¿Qué te parece?, tu mismo vas a controlar la situación, mientras mas te equivoques ¡mas golpes te llevaras! y si no quieres que eso pase pues tendrás que esmerarte mas— concluyó una sonriente Sarahi.

Pedro no estaba para nada convencido con el cruel juego que Sarahi le proponía pero con lo dócil y sumiso que solía ser no era nada difícil de controlar aun así trató de lidiar con la persona a la que mas amaba, respetaba y adoraba.

¡No te parece que te estas pasando!— exclamo Pedro muy apenado y hasta cierto punto ofendido con la mirada inclinada ante Sarahi, pero ésta ya lo tenia todo muy bien planeado y sabia como terminar de convencer a Pedro: ¡picándolo en su orgullo y en su ego que desde luego lo tenia por mas dócil que fuera!;

¿Qué pasa Pedro?, ¿tan bruto eres?— se burló cruelmente Sarahi— ¡por que solo un bruto y bobo de remate se equivocaría tantas veces! y yo ¡no quiero creer que tu lo seas!, pero me estas demostrando lo contrario— concluyo Sarahi un tanto incrédula para confundir a Pedro.

Y Sarahi dio en el clavo, Pedro quiso demostrarle que podía con el reto y muy decidido aceptó diciendo:

¡Claro que puedo hacerlo!, ya te dije que no he puesto todo mi empeño, ¡empecemos cuando gustes!,

¡Perfecto!— contestó Sarahi, ¡ahora mismo!;

Ambos se sentaron y Sarahi no pudo ocultar una sonrisa de satisfacción cuando apenas pasaban escasos minutos y Pedro ya se había equivocado.

¡Zaaaas!, retumbó en el cuarto el sonido de la cahetada que Sarahi le dio a Pedro riéndose de el; Pedro se sentía muy humillado y Sarahi burlesca le dijo:

¿Seguimos?, Pedro se dolía del golpe pero trató de concentrarse lo cual fue imposible en menos de una hora Sarahi suspendió la asesoria pues sentía que las manos le ardían de tanto golpear a Pedro y ni que decir de las mejillas de éste y decidió terminar al menos por ese día con el no sin antes dedicarle una burla mas.

¡Suficiente!, continuamos mañana ¡bobo!, digo ¿si quieres? y si tus mejillas se recuperan— concluyó Sarahi entre risas y gestos de burlas.

Pedro no contestó le dolía bastante y mas que los golpes el haber quedado tan mal ante Sarahi en cuanto lo único que deseaba era en complacerla y demostrarle que si podía hacer mejor las cosas y por eso estaba decidido a volver al otro día, haría cualquier cosa, ¡cualquiera! con tal de seguir al lado de Sarahi pues cada día que pasaba la adoraba todavía mas. Ya al salir y despedirse Sarahi lo jaló por su cabello y melosamente le susurro al oído mientras se lo mordía suavemente provocando una tremenda excitación en Pedro.

¿Sabes?— tengo la solución perfecta para que no te lleves más golpes y aprendas los ejercicios; Pedro ni siquiera habló pues todavía no se creía que era posible tener a Sarahi tan cerca de el y esta le dijo juguetonamente:

¿Sabes cual es?, Pedro movió la cabeza haciéndole saber que no sabía y Sarahi sin dejarlo de mirar y dedicándole una de sus más bellas sonrisas le contestó:

¡Dejar de mirarme como un bobo! y ¡dedicarte a estudiar! y entre risas lo despidió:

¡Ya vete! y ¡no pienses tanto en mi o no vas a poder ni dormir!;

Pedro ya ni se hallaba en su casa tan solo quería estar cerca de Sarahi día y noche era como una droga para el oír su voz, su risa, contemplarla y Sarahi poco a poco iba comprobando que tan sumiso se comportaba Pedro ante ella y no tenia prisa alguna en ir subiendo cada vez mas el nivel para dominar a Pedro totalmente sin olvidar su principal objetivo que era su hermana.

Al otro día en la tarde caía un aguacero tremendo pero ni esto impidió que el buen Pedro acudiera a casa de Sarahi.

Continuara…………………

EL PRECIO DE UN AMOR 2

Pasó un año, un duro año para Sarahi quién se dedicó a trabajar muy duro y a guardar su dinero y con lo que ahorró volvió a ingresar a la escuela. Un buen día se presentó y se inscribió observando las miradas burlonas de algunas excompañeras, pero Sarahi nunca mostró una mirada de derrota ni mucho menos humilde o de pena, al contrario se mostraba muy segura de sí misma y muy orgullosa.

Y se incorporó de nuevo a la escuela solo que evidentemente había perdido un año y por lo tanto ingresó en un grado menos y ¡oh! sorpresas de la vida le tocó en el mismo grupo de Pedro, Norma estaba furiosa al enterarse de todo esto y Pedro feliz solo que no podía demostrarlo y menos ante su hermana pero dentro de el sabia que esta vez estaba decidido a hacer todo para conquistar a Sarahi, sentía que al estar en el mismo grupo se le facilitaría acercarse a ella y ganarse su confianza solo tenia que controlar sus nervios y es que este temblaba con tan solo estar cerca de ella, se sentía aplastado por la belleza de Sarahi, pero Pedro estaba dispuesto incluso a hacer a un lado su timidez y aun conciente de la rivalidad que existía entre esta y su hermana se lanzaría con todo para conquistar al amor de su vida, un amor hasta ahora imposible.

Y empezó la rutina diaria de clases, Pedro se esmeraba en ir presentable y llamar la atención de Sarahi y no era nada feo el muchacho, pero Sarahi se mostraba indiferente como que si nunca lo hubiese visto, no le demostraba odio por lo que había pasado con su hermana ni mucho menos afecto por que después de todo el la había rescatado de las manos de su hermana. En unos de esos días Pedro no perdió tiempo y se le acercó al estar Sarahi sola que era como mayormente permanecía y todo un galán le ofreció apoyo incondicional, de nuevo volvió a disculparse por lo sucedido con su hermana, le hizo notar que el nada había tenido que ver, en fin Pedro estaba inspirado hasta que Sarahi le repitió la dosis cortándole esa inspiración y se marchó dejando a Pedro solo con la mejilla ardiendo y marcada con los cinco dedos de Sarahi de la tremenda cachetada que le dio.

Pero Pedro no se daba por vencido y a escondidas de su hermana aprovechaba cualquier momento que viera sola a Sarahi para acercarse a ella y esta vez fue en el salón todos estaban fuera excepto Sarahi quien desayunaba dentro, Pedro se le acercó y de nuevo empezaba con su discurso pero Sarahi se levantó, lo miró fijamente sin dejar de morder su hamburguesa, masticó por un momento y sorprendiendo a Pedro ¡le escupió en la cara los restos de su hamburguesa! Y esta vez fue clara al hablarle:

¡Déjame en paz!, ¡te odio al igual que a tu hermana! y te juro que algún día ¡tú y ella se arrastrarán ante mí implorando mi perdón! y se fue de ahí furiosa.

Pedro apenas y reaccionó para limpiarse la cara. Los días pasaban y la mente de Pedro era un caos con su vida y con sus clases en especial con matemáticas, siempre había sido una pesadilla para el, todo lo contrario para Sarahi quién solo tenia excelentes calificaciones y matemáticas era un juego para ella; Pedro sufría con los ejercicios pero lo que mas le dolía era observar apenado como una y otra vez Sarahi sonreía burlesca cada vez que lo veía en aprietos.

Hasta que un día sin mas para gran sorpresa de Pedro ésta le ofreció su libreta para copiar los ejercicios dedicándole una ligera sonrisa; Pedro no se lo explicaba pero no había tiempo que perder, rápido copió la tarea y al devolverle la libreta se deshizo en halagos y agradecimientos hacia Sarahi quien solo aguardó indiferente hacia el hasta que terminara de hablar para entonces decirle:

¡Yo podría ayudarte en matemáticas!, al igual que en las otras materias; en la tarde jugamos basquetbol contra otra escuela ¿Por qué no vas? y después del partido lo platicamos y se apartó de Pedro para no darle tiempo a responder, éste quedo muy intrigado durante el resto del día pensando ¿a que se debía ese cambio tan inesperado en Sarahi?, no lo comprendía pero ¡por supuesto que iría al juego!, era su oportunidad que había soñado durante mucho tiempo, tan pronto salió de la escuela se apresuró a llegar a su casa para apenas almorzar y alistarse cuando recordó algo importante ¡su hermana Norma!, ¡también era seleccionada del equipo de la escuela!, y por lo tanto también iría al juego aún molesta al saber que habían aceptado a Sarahi en el equipo.

¡Diablos!— pensó Pedro la situación se podría complicar, pero no le importó el intuía que su hermana sospechaba sobre el amor que éste le tenia a Sarahi pero nunca le había reclamado, pero sabia que reaccionaria furiosa si los llegara a ver juntos.

Pedro llegó solo a las canchas mucho antes del partido y que su hermana; las chicas entrenaban y apenas Sarahi lo vio le hizo una seña con su mano hablándole:

¡Pedro!, ¡acércate!; éste acudió nerviosisimo al llamado de Sarahi y apenas podía mantenerse de pie ante ella, estaba muerto de nervios y la miraba embelesado; Sarahi muy sonriente con su traje de juego, playera sin mangas, bermudas y tenis negros y calcetas;

“Y Pedro pronto descubriría el cambio en Sarahi, la razón de ese cambio: ésta con una perfecta intuición femenina sabia desde hace tiempo que Pedro estaba perdidamente enamorado de ella, no era muy difícil de descubrirlo si desde años atrás Pedro siempre la miraba como un verdadero tonto solo al verla caminar y pasar junto a el; Sarahi siempre lo ignoró, pero ahora era el momento de hacer uso de esa situación que no era otra cosa que usar a Pedro para su venganza en contra de Norma, Pedro era el instrumento perfecto de venganza para Sarahi lo usaría solo para burlarse de el y en especial para molestar a Norma ¡quién iba a morirse de rabia cada vez que vea a Sarahi humillando y burlándose de su adorado hermanito!.”

Y ésta no estaba dispuesta a perder un solo instante más así que sonriéndole a Pedro lo saludó diciéndole:

¡Hola, Pedro!, me da gusto que hayas venido; ¡oye!, hazme un favor;

¡Lo que se te ofrezca!— contestó Pedro dispuesto a complacerla, pero su cara cambió de asombro cuando oyó decir a Sarahi:

¡Amárrame los cordones de mis tenis!, se me desataron de tanto correr.

Pedro trató de actuar inteligentemente para no meterse en aprietos y al mismo tiempo de complacer a la joven no exponerse a que alguien lo viera en especial su hermana.

¡Claro!— dijo Pedro, por que no vamos a esas bancas y con gusto te las sujetaré; pero Pedro era muy ingenuo si creía que iba a poder controlar la situación con Sarahi quien con una mueca de fastidio le contestó:

¡Claro que no!, ¡así que chiste!, para caminar hasta la banca me los amarro yo misma, ¡yo quiero que me las amarres aquí!, nada te cuesta arrodillarte por unos segundos y sujetármelas y así me demuestras tu caballerosidad— concluyó Sarahi muy sonriente.

Pedro estaba aún mas nervioso si por el fuera le hubiese amarrado los cordones con sus dientes si ese fuera el deseo de Sarahi; pero el problema era que no estaban solos y por mas que éste adorara a Sarahi también tenia su pizca de orgullo y sabia que al hacerlo iba a ser motivo de burla de las demás chicas y por ello no quería ceder ¡y lo peor!, que su hermana lo viera y el asunto se complicara mas. Pero Sarahi lo tenía todo planeado y sin darle mucho tiempo a Pedro para seguir pensando le solucionó el problema diciéndole dulcemente:

¡Pedro!, si me las amarras aquí mismo como te he pedido te prometo que al terminar el partido ¡te permito que me beses!; Sarahi no había terminado de hablar cuando Pedro ya estaba rodilla en el piso amarrándole los cordones sin importarle que por esos segundos haya sido el centro de atracción de todas las chicas quienes se rieron burlonamente de el, ¡suerte! que su hermana no había llegado aunque era seguro que iba a enterarse.

El partido transcurrió rutinario sin nada especial para comentar con Pedro algo apenado sentado en las gradas sintiendo algunas miradas sobre el en especial la de su hermana quien ya estaba enterada de lo que había sucedido, pero se reconfortaba al ver que también Sarahi volteaba de vez en cuando para verlo y le sonreía. El partido terminó con empate entre ambos equipos y cada chica se fue con su grupito Norma estaba furiosa descansaba agitada en unas bancas con algunas de sus compañeras de juego, mientras Sarahi lo hacia justo enfrente de ellas también con algunas compañeras quienes le habían ofrecido su apoyo en caso de que Norma la molestara.

Poco a poco las chicas se fueron marchando quedando solo ambos grupitos el de Norma y el de Sarahi, esta pidió a sus compañeras que la dejaran un momento sola y llamó a Pedro, éste se acercó con una enorme sonrisa dispuesto a recibir su premio; Sarahi muy tranquila se quitó los tenis y calcetas y Pedro pudo apreciar los bellos pies de la chica algo sudados por el juego y con las uñas pintadas de rojo intenso, Sarahi de nuevo le ofreció su ayuda para estudiar matemáticas en casa de ella incondicionalmente a lo que Pedro aceptó encantado.

Al creer Pedro que ésta había olvidado lo que le prometió y ver que estaba a punto de levantarse para irse algo pícaro decidió recordárselo:

¡Eh, Sarahi!, a lo que ésta lo miró muy sonriente respondiéndole:

¡No, Pedro!, no olvidé lo que te dije ¡te permito que me beses! y volteando por un instante a ver a donde estaba Norma concluyó de nuevo mirando a Pedro:

¡En los pies!, mientras apoyaba sus bellos pies en sus sandalias de piso cafés como sus lindos ojos.

La cara de Pedro al escuchar eso no se puede expresar pero hasta el habla perdió por unos instantes, de nuevo Sarahi lo ponía entre la espada y la pared y de nuevo el pensaba que si por el fuera no le importaba humillarse ante esa chica si de esa manera conseguía agradarle y en verdad Pedro hasta el momento no veía nada de lo que Sarahi le pidiera por muy degradante que fuera como una humillación sino como una oportunidad de poder demostrarle cuanto la quería, pero las cosas no salían como el deseaba e intuía que ésta se comportaba de esta manera no tanto para molestarlo a el sino a su hermana a la que el también quería mucho y por último presentía que si cedía esta vez después las cosas se podrían salir de su control y además quería salvar su reducido orgullo que aun consideraba que lo tenia así que riendo nerviosamente dijo la primera tontería que se le ocurrió:

¡A eso le llamo una buena broma!; pero Sarahi lo miró mas seria;

¡No, Pedro!, no es ninguna broma, ¡quiero que me beses los pies aquí mismo!— le exigió Sarahi a Pedro.

¡Peeppero, Sarahi!— balbuceó Pedro;

¡Pero nada!— lo cortó Sarahi, no es ningún secreto ¡que te mueres por mi!, le grito muy orgullosa y segura de si misma y mirando a Pedro despectivamente a lo que este humilló la mirada sabia que Sarahi lo tenia en sus manos.

¡Bien!— continuó Sarahi, pues te ofrezco la única oportunidad que vas a tener en tu vida para conocerme y tratarme, ¡claro!— expresó Sarahi para después hacer una ligera pausa, sonreír cínicamente mirando hacia donde estaba Norma y después a Pedro para sentenciar diciendo: ¡si me besas los pies aquí mismo!, además te ayudaré a estudiar, pasaremos tiempo juntos y podremos conocernos mejor; pero si no lo haces ¡vete olvidando de mi! por que te juro que jamás te volveré a dirigir la palabra, ¡es tu decisión! y quiero tu respuesta inmediatamente— concluyó Sarahi.

¡Sarahi, por favor!— exclamó Pedro suplicante;
¡Sarahi, nada!— respondió ésta a Pedro excitada al ver que éste casi cedía a sus caprichos— he sido muy clara, ¡haz lo que te he dicho! o márchate y olvídate por completo de mi.

Pedro a pesar del gran amor que le tenia intentó marcharse de ahí pues a pesar de todo no pudo evitar por un momento sentirse humillado pero sobretodo pensaba en su hermana, sabia que a esta iba a dolerle aun mas que a el su propia humillación y sabia que precisamente ese era el objetivo de Sarahi; pero estaba listo también para entender que en el corazón y en la mente no se manda y en ambas partes tenia clavada profundamente a Sarahi, así que sin comprender bien lo que hacia se dejó caer de rodillas ante una hermosa y sonriente Sarahi y sin virar a ver a sus lados para no cruzarse con la mirada de su hermana y de algunas chicas y arrepentirse de lo que estaba a punto de hacer ¡se postró a los pies de Sarahi para comenzar a besárselos!.

Sarahi enseguida se levantó orgullosa para contemplar a Pedro totalmente postrado a sus pies cubriéndolos de besos y dirigió su mirada hacia donde estaba Norma y cínicamente le sonrió expresándole con esa sonrisa de triunfo que esto ¡apenas empezaba!;

Norma se levantó histérica, ¡no podía creer lo que veía!, solamente por que lo dicho ¡lo estaba viendo!, nadie se lo estaba contando, quiso ir hacia Sarahi para detener a su hermanito pero esta vez no encontró apoyo en sus compañeras y al ver en cambio que las compañeras de Sarahi sí observaban de lejos atentas a lo que sucediera Norma no tuvo mas remedio que marcharse de ahí furiosa.

Pedro quiso apartar la cara e intentar levantarse, pero Sarahi le pisó la cabeza impidiéndoselo y hundiéndole el rostro en el piso mientras le decía de una forma tan melosa a la que nadie se le podría resistir:

¡Pedro te dije que me los podías besar!, ¡anda, continúa hasta que yo te diga lo contrario!;

Pedro poco pudo o quiso hacer para resistirse y continuó besándole los pies por un momento mas a Sarahi mientras se dejó llevar por sus sentimientos y se entregó fielmente a la chica, a su gran amor, tan grande era el amor que le tenia que esto le hizo pensar en que no se estaba humillando sino al contrario estaba aprovechando la gran oportunidad que siempre había deseado y que seria un tonto si no la aprovechaba, ¡que importaba si el beso era en los labios, en las manos o en los pies! lo que en verdad le importaba es que eran los pies de Sarahi y no de otra persona, eran los pies de su amor hasta hace unas horas imposible pero que ahora como bien le había dicho le ofrecía una oportunidad para conocerla y muy a su pensar de Pedro se atrevió a creer que era el quien tenia que agradecerle a Sarahi que se dignara a darle esa oportunidad y en ese momento no buscó otra forma de agradecerle que entregarse con toda su alma a seguir cubriendo de besos los pies de su amor, los besó con una absoluta devoción que hasta casi restregaba su cara en los pies de Sarahi buscando empaparse de su olor que para el era una divina fragancia.
Lo que no pudo apreciar Pedro al estar entregado adorando los pies de Sarahi fue la expresión y muecas de burla y asco que se dibujaban en el rostro de Sarahi quien luchaba por contenerse de la risa y no estallar a carcajadas, ella misma estaba sorprendida observando como Pedro sin pudor alguno se humillaba feliz de la vida ante ella y en el fondo Sarahi no pudo evitar sentir pena y lástima por este chico pues odiaba a su hermana, no a el aunque eso no significaba que le tuviera el mas mínimo afecto, así que maliciosamente dejo que Pedro se humillara todavía por un buen rato mas hasta que con una bella sonrisa le acaricio las mejillas con la planta de su pie y le autorizó que se levantara y que se marchara.

Por el momento Sarahi estaba completamente satisfecha con el comportamiento de Pedro y se dio cuenta que controlarlo y usarlo iba a ser mucho mas fácil de lo que pensaba, quizás por ser un año menor que ella, quizás por que en verdad la amaba con locura ¿pero cuanto la amaba en realidad?, ¿o que tanto estaba dispuesto Pedro a soportar incluso a sufrir por ese amor?; Sarahi se encargaría de darse respuestas ella misma a esas interrogantes pues se ocuparía de explotar a Pedro al máximo y descubrir hasta que punto Pedro la obedecería y se humillaría ante ella y por supuesto todo con el fin de irse acercando poco a poco hacia quien en realidad quería vengarse y humillar: ¡Norma!

Continuara……………………….


EL PRECIO DE UN AMOR 1

Norma y Sarahi; dos jóvenes bellezas de apenas 17 años estudiando la preparatoria; ambas hermosas pero con rasgos diferentes. Norma era morena, ojos negros, cabello largo y lacio un poco mas gruesa de conflexion; Sarahi blanca de color, ojazos cafés, delgadísima y al igual con un cabello largo y lacio y con una sonrisa y mirada coqueta, picaresca y seductora.

Estudiando siempre en la misma escuela, mismo grupo desde la primaria, vivían en el mismo barrio a solo unas cuadras de distancia todo parecía indicar que eran muy buenas amigas, pero la realidad era todo lo contrario: ¡se odiaban a muerte!; desde pequeñas ya competían entre si en todo en popularidad, en belleza, en quién era la preferida y consentida entre los chicos, que si quién era la mas lista e inteligente en la escuela, en fin y aquí entra una tercera persona: Pedro, el hermano menor de Norma apenas un año menos que ella y que Sarahi.

Pedro adoraba a su hermana al igual que ésta lo quería a el se llevaban muy bien y se apoyaban en todo y lo principal que permitía esta relación era el carácter tan pasivo y hasta sumiso de Pedro, tímido y muy tranquilo quien accedía a cualquier petición que su hermana le hiciera; pero había un punto que desde hace tiempo no dejaba dormir en paz a Pedro su mayor problema:

¡También adoraba a Sarahi!, estaba perdidamente enamorado de ella, ¡de la enemiga número uno de su hermana! Y a quién confesárselo ¿a su hermana? seguro que se lo reprocharía y que jamás lo aceptaría; así que día a día Pedro luchaba para sacar de su mente y de su corazón a Sarahi pero esto era prácticamente imposible.

La familia de Norma y Pedro se acompletaba con sus padres Rodrigo y Rosa los cuales con sus actividades laborales les permitía tener y darles a sus hijos una vida acomodada y tranquila; caso contrario el de Sarahi quién solo vivía con su padre Raúl un alcohólico y que a causa de esto su esposa y madre de Sarahi decidió abandonarlo y volver a rehacer su vida olvidando a Raúl pero también olvidando a Sarahi quién empezaba a pasar serios problemas económicos, su padre diario estaba borracho y ella no conseguía empleo de medio tiempo por las tardes para que le permitiera estudiar en las mañanas ya que empezaba a pasar apuros en la escuela donde la colegiatura era mensual y eran muy estrictos con los pagos.

Así, hasta que llegó un día definitivo para su situación estando en el salón ante todo su grupo el subdirector se presentó para hacerle saber que debía varios meses y sin compasión ante todos sus compañeros le dijo que se retirara del aula pues no podía seguir tomando clases, esto dio motivo a burlas y risitas de sus compañeros en especial de Norma quién lo disfrutó al máximo carcajeándose mientras que Sarahi escondía la cara de vergüenza y de humillación y salió corriendo de ahí.

Sentada en la banqueta de las puertas de la escuela Sarahi no pudo mas y dejando su mochila a un lado se desmoronó y rompió a llorar a esto que Norma y dos de sus compañeras se dirigían a donde estaba la desdichada de Sarahi; Norma no desperdició esta gran oportunidad era el momento perfecto para humillar y aplastar a su enemiga, se le plantó enfrente insolentemente y con una sonrisa de oreja a oreja le dijo:

¿Qué pasa Sari?, ¡tu papi se gastó lo de tu colegiatura! y se reía para después continuar burlándose de ella,

¿Sabes?— desde hace tiempo que debiste aceptar tu realidad ¡esta escuela no es para ti!— le decía cruelmente Norma a Sarahi y continuaba:

¡Pero te voy a dar una ayudadita!, una solución para que sigas en esta escuela. Sarahi tan solo lloraba se sentía rota y no se recuperaba de la humillación por la cual el subdirector la había hecho pasar ante sus compañeros y ahora Norma quería culminar su día de infortunio de Sarahi y Norma aún continúo:

¡Claro que puedes seguir viniendo a la escuela Sari!, ¡pero como empleada de limpieza! Y Norma soltó una fuerte carcajada.

¡Por supuesto que si!— continúo Norma, los baños y salones te esperan para que los dejes limpiecitos y ¡mira que si te esmeras!, con ¿no se?; por ejemplo, si le pasas la lengua a los inodoros ¡de pura lástima, yo si te doy tu propina!;

A todas estas burlas Sarahi no soportó mas y se levantó furiosa para irse sobre Norma a golpes pero las dos muchachas que acompañaban a esta la sujetaron fuertemente; Sarahi luchaba para liberarse de ellas, ¡estaba furiosa! Y quería desquitar su mal día golpeando a Norma quien encima también se había divertido humillándola pero no pudo librarse de las dos muchachas quienes la tenían fuertemente agarrada, la que si pudo culminar un magnifico día fue Norma quien le sonreía cínicamente a Sarahi viendo como intentaba en vano escaparse de sus amigas. Norma se le acercó a Sarahi para seguir divirtiéndose:

¡Uy!, la niña se enojó— le dijo Norma a Sarahi burlescamente. Como respuesta Sarahi le lanzó un escupitajo en plena cara; Norma se hizo para atrás ofendida al sentir el salivazo estrellarse en su rostro.

¡Estupida!, ¡como te atreves!— le gritó Norma a Sarahi amenazándola ¡te vas a arrepentir!, mientras se limpiaba los restos de saliva de su cara y ¡vaya que se la cobró!:

Norma le dio un fuerte golpe a Sarahi en su estómago, esta se dobló soportando el dolor aun así intentó levantarse con todas sus fuerzas pero las dos crueles muchachas que acompañaban a Norma la obligaron a permanecer de rodillas ante esta.

¡Maldita zorra!, ya estás como quería verte, ¡de rodillas ante mi!— le dijo despectivamente Norma a Sarahi, así es como siempre debes de estar ante mi ¿Por qué no aprovechas y me pides perdón?, chance y hasta le digo a mi mamá que te contraten en la casa ¡de sirvienta por supuesto!, que divertido seria verte todos los días sirviéndome el desayuno— concluyó Norma soltando una carcajada con toda la crueldad que puede llegar a tener una chica de su edad.

¡Púdrete!— le respondió Sarahi llena de rabia a Norma; pero ésta la jaló del cabello sin piedad de lado a lado Sarahi gritó fuertemente, sentía que le arrancaban el cabello, Norma le alzó la cara y sin soltarla del cabello le asestó dos fuertes cachetadas que Sarahi sintió que se le desprendía la quijada mientras Norma fuera de sí le decía:

¡No mi reina!, la que se pudre eres tú, ¡miserable infeliz!; Sarahi aún no sentía la cara a cusa de las cachetadas cuando Norma le dio una patada en el estómago haciendo que ésta cayera a sus pies aullando de dolor.

¡Ese es tú lugar!— le gritó Norma ¡a mis pies!, ¡arrastrándote!, vete acostumbrando por que no te va a quedar de otra con tu padre el alcohólico que arrastrarte para causar lástima. A una orden de Norma las dos muchachas volvieron a incorporar a Sarahi obligándola de nuevo a quedar de rodillas ante Norma quién se tomo su tiempo disfrutando al ver a la chica que tanto detestaba tan humillada ante ella para después darle otro par de bofetadas y devolviéndole el salivazo no una, sino dos veces ¡le escupió en la cara a Sarahi!; quién se desplomó de nuevo en el piso y se acurrucó para llorar amargamente, pero Norma no estaba conforme y la emprendió a darle de patadas por todo el cuerpo y estaba a punto de cerrar el día con broche de oro, pues había levantado un pie y estaba dispuesta a darle un pisotón con el tacón de su zapato en pleno rostro a Sarahi.

Pedro apareció de la nada y armado de valor a pesar de su timidez y de su modo tan pasivo se enfrentó por primera vez a su hermana pues no pudo soportar ver que le hagan daño a su adorada Sarahi e intervino sujetando a Norma quién intentó safarse para seguir golpeando a Sarahi y le gritaba a Pedro:

¡Suéltame, Pedro!, ¡suéltame, te digo!; pero éste fue claro con ella y con las otras dos chicas:

¡No, ya basta!, ¿Qué no han tenido suficiente?, ¡ya vamonos Norma o le diré a mamá! Y se la llevó de ahí junto con las dos chicas dejando a Sarahi llorando tanto de dolor como de humillación por la forma en que Norma la había tratado.

Evidentemente Norma se molestó con Pedro pero después se le pasó y apenas podía contener la risa para contarle a su hermano menor una y otra vez como había gozado haciendo sufrir a Sarahi, Pedro solo le sonreía por fuera pues por dentro sentía que le apretaban el corazón y estaba muy preocupado por Sarahi.

En la noche Pedro salió por la cuadra a dar una vuelta y vio a Sarahi sentada en el escalón de la entrada de su casa esperando a su padre quién a esas horas de la noche aún no había llegado a su casa. Pedro sintió pena por ella al verla con la cara un poco hinchada por los golpes que su hermana le había dado y con una mano vendada que también le habían lastimado, pero Pedro vio una mirada muy extraña en Sarahi, estaba hermosa como siempre a pesar de la hinchazón de los golpes pero su mirada estaba perdida, perversa era una mirada que rápidamente inspiraba odio y sobre todo ¡venganza!, hacia alguien.

Aún así Pedro se armó de valor y se acercó a ella para disculparse por lo que su hermana le había echo se hizo y se deshizo en disculpas pero Sarahi ni siquiera lo miró tal parecía que nadie le estuviese hablando hasta que Pedro concluyó ofreciéndose a prestarle dinero para que pueda regresar a la escuela fue entonces cuando Sarahi se levantó y mirándolo con furia y desprecio le dio una fuertisima cachetada a Pedro que casi lo tira al suelo y enseguida se metió a su casa dándole otro golpe a su puerta. Pedro regresó a su casa tallándose la mejilla un buen rato, evidentemente no contó nada de esto a su hermana quién disfrutaba cada día en la escuela sin Sarahi, pero ésta no estaba ni pensaba darse por vencida tan solo había perdido la primera batalla.

¡Algo tenia que hacer!

Continuara……………….

viernes, 28 de mayo de 2010

RUBÍ 18

En todo ese tiempo Rubí no había mostrado interés por Luisito, ella personalmente no lo había tratado aunque esto también cambió un día en el que los niños jugaban a las escondidas y Luisito se lo tomó tan en serio que se escondió de verdad de Divany pues a su lado sufría mas que divertirse y por lo tanto era normal que le huyera.

Para su mala suerte como lo creyó en un principio; Rubí andaba dando una caminata justo por donde Luisito se hallaba oculto y justo cuando salió tratando de ocultarse aún mejor ¡zas!, chocó con las piernas de Rubí asustándose ambos y terminando Luisito sentado en el piso muerto de miedo pues la presencia de Rubí lo impactó y era normal con sus altas botas negras, sus pantalones azules y la blusa blanca que eran parte de su atuendo preferido, impactaba a cualquiera hasta alguien de la edad de Luisito que quiso huir enseguida de ahí.

¡Alto pequeño idiota!— le gritó Rubí entre seria y divertida. Luisito se quedó paralizado al oír éstas palabras; Rubí se le acercó y le clavó las uñas en su oreja aunque no con la intención de hacerle tanto daño mas bien de intimidarlo aún mas— ¿Qué no te han dicho por tu padre como debes comportarte ante mi?— le preguntó Rubí mirándolo fijamente. El niño la miraba tembloroso pues en sus casi 8 años de vida era la primera vez que se encontraba de frente a Rubí a lo que movió la cabeza negando sin saber que hacer.

Rubí le sonrió despectivamente al momento que le dio una ligera palmada en su cabeza para decirle en un tono áspero y cortante pero sobre todo con una expresión de absoluto desprecio en su rostro— ¡arrodíllate!; el niño obedeció.

¿Qué haces por acá?— lo interrogó Rubí sin dejar de mirarlo despreciativamente.

¡Me escondo de Divany!;

¿De quien?— le gritó Rubí a modo de regaño al ver que no la había llamado ama algo que Luisito comprendió enseguida— ¡juego con mi ama Divany a las escondidas y espero que nunca me encuentre!— se retractó con total inocencia.

¿Y eso?— le preguntó interesada Rubí.

¡Por que en cuanto acabe el juego me hará olerle los pies y huelen feo!;

Rubí hizo una mueca de enojo para enseguida expresarle molesta— ¡pues en éste momento vas y te presentas ante ella y entérate de una vez que hoy dormirás con la cara pegada entre las plantas de sus pies!, ¿entiendes mocoso?— concluyó mirándolo despectiva y burlona al observar la mirada de resignación y desagrado en el niño ante su inminente orden.

¡Sí!— contestó Luisito con los ojos bien abiertos al percatarse del enojo de Rubí, enseguida intentó irse pero Rubí que al parecer cambió de opinión le dijo— ¡espera!, ¿tampoco sabes como despedirte de mi?, por que a decir verdad jamás te dije que te podrías levantar y marcharte.

¡Perdón!— expresó Luisito con la cabeza gacha y antes de que Rubí le dijera algo mas Luisito se arrodilló a sus pies y comenzó a pasarle la lengua a las polvorientas botas de Rubí lo cual provocó un ligero cosquilleo en todo su ser pues por una parte no pudo evitar sentir placer al ver a ese niño hijo de Susana humillarse ante ella pero por otro lado la enterneció saber que ese niño era hijo de Luis.

¡Ya está bien ve con tu ama!— le dijo de pronto Rubí apartando los pies pero Luisito con una tierna y sobretodo sincera sonrisa le contestó— ¡tus botas están sucias mejor me quedo a limpiarlas!— y continuó lamiendo las botas de Rubí quién estuvo a punto de golpearlo al haberla tratado con tanta confianza pero en realidad le causó gracia y decidió pasar un rato agradable con Luisito y quizás castigar mas tarde a su padre con unas cuantas bofetadas.

¡Bueno, vamos a descansar junto a ese árbol y así me las limpias mejor!— le dijo Rubí con una ligera sonrisa y así lo hicieron. Luisito le quitó las botas y al hacerlo ésta se partió de risa al ver como el niño respiraba profundamente el interior de sus botas embriagándose de su olor.

¿Qué haces?— le preguntó Rubí mirándolo con asco.

¡Tus pies huelen rico!— contestó el niño que por si mismo en ese momento parecía el mas feliz del mundo al restregar su cara en las sudadas plantas de los pies de Rubí.

¡Jajajajaja!— Rubí se carcajeó con ganas— ¡lo que me faltaba!— pensó Rubí para si misma— ¡disfrutará de mis pies al igual que su padre!;

¿Pero como dices eso?, los llevo metidos en las botas hace horas— le dijo mirándolo con pena al ver que el niño en ningún momento había dejado de respirar profundamente la esencia de sus pies.

Luisito subió los hombros y le respondió con una sinceridad tremenda— ¡no se, pero huelen rico, no como los de Divany, perdón, mi ama Divany!;

¡Es normal, ella no tiene tantos cuidados en su higiene aunque por tu bien, pobrecito de ti que ella note que te dan asco sus pies por que mira que la pasarás mal!— le respondió Rubí. Luisito terminó de limpiarle con un trapo húmedo las botas y se las volvió a poner no sin antes en verdad esmerarse en besarle los pies a Rubí ante la mirada arrogante aunque también con algo de pena por parte de ésta; entonces regresaron a la casa y Rubí lo llevó a la cocina en donde pidió a Camelia unas galletas y se las ofreció a Luisito que al verlas se puso en posición de correr.

¿Y ahora que coño te pasa?— le expresó Rubí burlona.
¡Espero que me la tire para que corra por ella, eso hace Divany!— contestó el niño emocionado que no veía el momento en que la galleta volara por los aires y el pudiera devorarla y disfrutarla aunque eso implique comerla en el suelo sin tocarla con las manos, como un vil perro, lo cual siempre era garantía de lograr una sonrisa en el rostro de Divany.

Rubí se rió con algo de pena y lástima por el pobre niño y le respondió— ¡bueno, yo no lo haré!;

¡Ahhhhh!— expresó Luisito como si de adivinar el pensamiento de Rubí se tratara— ¡me la escupirá después de morderla!;

Rubí puso cara de asco y sin más le alargó la bandeja dejándole las galletas. Luisito ¡no se la podía creer!, se devoró ahí mismo todas las galletas y al final le expresó a Rubí casi con lágrimas en sus ojos— ¡Gracias, usted es muy buena!;

¿Mas que tu madre?— le preguntó Rubí maliciosamente y muy interesada en oír su respuesta.

¡Claro!— respondió Luisito— ¡mi madre no me quiere, no se por que, pero no me quiere, además es una esclava!— expresó desilusionado al hablar sobre su madre todo lo contrario al dibujarse una sonrisa y una expresión de admiración al momento que habló de la propia Rubí— ¡en cambio usted es hermosa y poderosa por que es ama al igual que mi ama Divany!;

Rubí sonrió soberbia y le propuso— ¡hagamos un trato, me obedecerás en todo y yo a cambio te protegeré de tu ama pero haz de llamarme siempre de usted como lo haz estado haciendo ahorita o dime ama Rubí simplemente!, ¿de acuerdo?;

¡Sí ama Rubí!— contestó Luisito feliz en el momento que aparecía Divany— ¡ajá, acá estás perro!— le expresó con desprecio al momento que le daba un latigazo en la desnuda piel de Luisito que enseguida lo hizo chillar y a punto estaba de darle otro cuando Rubí lo impidió.

¡Divany ve a jugar a otra parte, estoy ocupando a tu esclavo!;

¡Pero mami, es mío!— fueron las palabras de una ofendida Divany.

¡Sí, es tuyo, alrato te lo mando, ahora obedece!;

¡Maaaaaaami!— gritó indignada Divany.

¡Divaaaaaaaaaaaany!— gritó aún más fuerte Rubí a lo que ésta molesta le dio una patada a Luisito y se marchó. El niño temblaba de miedo y dolor; se arrastró y comenzó a lamer las botas a Rubí que le dijo— ¿lo ves?, pudo ser peor pero intervine y lo haré siempre que tú me demuestres amor y obediencia y rechazo hacia tu madre. El niño aceptó y desde ese momento Rubí se encargaba de vigilar mas la relación entre Divany y Luisito que por supuesto hacía enojar a Divany que ya de por sí tenía con que no podía sin entender ¿Por qué no usar a Luis a su antojo? y ahora tenía limitaciones con Luisito.

Divany al ver que ahora su madre intercedía en ocasiones por Luisito se dedicó a arruinar aún mas la existencia de Rocío y Susana pero un día en el que Rubí salió y se llevó a Luisito con ella Divany andaba que no se soportaba ni ella misma sabiendo que tampoco podía golpear a Luis se lo cruzó por la sala. Luis trató de pasar desapercibido pero Divany le gritó con una expresión en su rostro de coraje y desprecio— ¡alto perro, por que eres un perro, aunque no se porqué mi madre tiene algunas preferencias contigo pero bueno!; Luis se quedó quieto y Divany sin pensárselo le cruzó la cara con un latigazo— ¡a mis pies esclavo, el que no tenga autorizado castigarte no quiere decir que pase por alto tus insolencias!— le gritó con una autoridad en verdad asombrosa.

Luis dolido y a punto de soltarse a llorar, se contuvo y se humilló ante los pies de su hija y se los besó, le besó sus lindos pies que lucían unas sandalias rosadas. Divany le levantó ligeramente la cara con la punta de su sandalia para decirle— ¡escúchame bien esclavo, tu no me simpatizas y yo a ti tampoco!;

¡Nooo!— dijo Luis interrumpiéndola— ¡yo a ti te quiero!— le expresó sin medir sus palabras lo que le costó otro latigazo en el rostro— ¡cállate!— le gritó histérica Divany— ¿Cómo te atreves a hablarme con tanta confianza?, le diré a mi madre, ¡pídeme perdón!— le exigió furiosa.

Luis sin tallarse la cara le besó de nuevo sus pies a eso que Mayra llegaba— ¡Divany!, ¿Qué te ha dicho tu madre sobre Luis?;

Esta saltó y asustada respondió— ¡tía no, por favor, no le digas!— enseguida miró con rabia a Luis y le dijo— ¡largo maldito!; Luis enseguida intentó marcharse pero no contaba con los planes de Mayra.

¡Espera Luis, no tan de prisa!— se expresó Mayra maliciosamente para enseguida dirigirse a Divany— ¡tranquila amor, tu mami no está y no pienso decirle nada de lo que hagas!, a ver ¿quieres divertirte?;

¡Claro!— contestó una sonriente Divany.

¡Bueno!— prosiguió Mayra— ¿pues dime que pensabas hacer?;

¡Quería golpear a éste imbécil por que me faltó al respeto pero si lo hago lo marcaré con el látigo y no se que decir a mi madre!;

Mayra le sonrió cruelmente a Luis y tras tomar asiento en el mueble le dio su aprobación a Divany— ¡adelante, hazlo y diviérteme y le diré a tu madre que fui yo quien lo golpeó!;

¡Ohhh!, ¿en serio tía?— preguntó Divany emocionada.

¡Sí!— contestó Mayra.

¡Ya oíste esclavo!— expresó feliz Divany— ¡de rodillas!— concluyó su orden mirándolo con desprecio. Luis suplicó a Mayra con la mirada y ésta también le hizo saber que más le valía callar y obedecer. Divany le gritó— ¡cuenta los latigazos y me pides perdón por faltarme al respeto! y así se hizo; Luis recibió unos 15 latigazos cortesía de Divany y pidió perdón y agradeció y contó cada uno de ellos haciendo sentir toda una divinidad a Divany que ya para terminar le dijo a Mayra— tía ¿y tu perra?, ¡quiero orinar!;

Mayra hizo una pausa, suspiró y al final le respondió mientras no dejaba de mirar con lástima a Luis— ¿siempre has querido usar a Luis como inodoro no?;

¡Ajá!— respondió Divany intrigada.

¡Bueno, pues tu madre no está, aprovecha!— concluyó Mayra sonriéndole burlona a Luis.

Divany se llevó las manos a la boca y abrazó fuertemente a Mayra. Luis lloraba e intentó implorar pero Mayra fue mas que clara con el— ¡quieto esclavo y complace a tu ama Divany o de lo contrario yo sí que te haré daño!;

¡Ya oíste Luis!— le dijo riendo Divany— ¡hoy sí que vas a saber como saben mis meados y creo que hasta mi caca jajajaja!; Luis lloró muerto de pena y de humillación pero mas por lo que significaba Divany para el y por lo que estaba a punto de suceder y que sucedió. Divany, su propia hija sin saberlo orinó y cagó en la boca de su padre obligándolo a tragárselo todo por completo ante la mirada de satisfacción de ella y de Mayra así hasta que al final Mayra mandó a Luis a ducharse y a ver a Camelia para que le curara las heridas del látigo.

Divany de nuevo se abrazó a Mayra y cambiando esa expresión de maldad en su rostro que se había dibujado en ella en el momento en el que humillaba a Luis por una en verdad tierna y conmovedora preguntó a Mayra— tía, ¿Por qué mi mamá no me quiere?;

¿Pero que dices?— le contestó Mayra— ¡claro que te quiere!;

¡No y por que prefiere en ocasiones a Luis y a Luisito y a mi me reprende!;

¡Bueno!— expresó Mayra— ¡no lo se pero de que te quiere, te quiere, anda ya ve a bañarte para salir un rato!, ¿quieres?;

¡Sí tía, después del gran momento que me haz echo pasar haciendo que el esclavo me respete pídeme lo que quieras!— exclamó feliz Divany.

¡Mmmmm, pues te pido un beso y un abrazo!;

¡Concedido las veces que quieras!— le respondió Divany abrazándola y besándola.

Ya en la noche Rubí regresaba de la calle y descansaba en la sala manteniendo a Luisito a sus pies dándole un masaje en ellos y disfrutando al ver como el niño por raro que parezca en verdad disfrutaba oliendo el interior de los zapatos de Rubí a eso que Divany llegaba igual con Mayra que subió a su cuarto y Divany se quedó en la sala para ir hacia su madre comiendo un helado de chocolate.

¡Hola mami, mi tía me compró mucha ropa y zapatos!;

¡Bien!— le contestó Rubí con un tono de fastidio en su voz— y de camino tragaste para engordar más.

¡Noooooo!— gritó Divany indignada— ¡no estoy gorda!— y no lo estaba pero Rubí sin darse cuenta solía ser cruel con su hija.

¡Pero lo estarás si sigues tragando tanta cosa te encuentres en tu camino!— le dijo Rubí burlona.

Divany lamió con ganas su helado para después decirle a su madre— ¡me voy a mi cuarto con mi esclavo!;

¡Después!, ¿Qué no ves que lo tengo ocupado?;

¡Sí, pero es mío tu tienes a Luis!— le recriminó a su madre.

¡Y tú a Rocío o a Susana!— fue la respuesta de Rubí.

¡Bah no son divertidas!— expresó Divany molesta y comenzó a patear aunque suave a Luisito que ya estaba muy nervioso. Rubí la miró seria a lo que Divany graciosamente le sacó la lengua y se marchó pero tras unos segundos regresó gritando sorprendiendo por completo a Rubí— ¡sorpresa no me fui!— y que se le tira encima a Rubí sin calcular bien y por lo tanto arruinándole la ropa con el helado.

¡Divaaaaaany!— gritó furiosa Rubí; ésta se quedó inmóvil a lo que Rubí la empujó y la hizo caer al suelo y comenzar a llorar— ¿pero que estás loca?, ¡coño mira como me dejaste la ropa!— concluyó Rubí muy molesta.

¡Y queeeee!— gritó Divany llorando— es solo chocolate ¡cómprate otro maldito vestido y ya, yo como diantres le hago para comprar tu cariño!;

Rubí quedó inmóvil y muda por unos instantes ante las fuertes e inesperadas palabras de su hija y olvidó lo de su vestido para meditar esas fuertes palabras dichas por su hija.

¿Por qué dices eso?— le preguntó muy seria Rubí.

¿Por qué mas?, ¿será acaso por que tú no me quieres?;

¡A ver, a ver!— exclamó Rubí levantándose, Divany hizo lo propio y quiso correr pero Rubí la sujetó— ¡suéltame!— le gritó Divany que continuaba llorando pero Rubí no lo hizo; con un gesto indicó a Luisito que se marchara y quedando ellas solas la abrazó y le susurró dulcemente al oído— ¿Quién te dijo eso enana?, ¡claro que te quiero!;

¡No, no me quieres, siempre me regañas y me dices gorda o vulgar!— se expresó Divany en verdad resentida lo cual enterneció a Rubí.

¡Bueno ya!— la calmó Rubí— ¡olvídalo, anda!, ¿Qué quieres hacer?;

Divany la miró llorosa y le preguntó— ¿en serio?— ¡sí!— le contestó Rubí, anda, ¿Qué quieres hacer?;

¡Quiero, quiero!— se expresó Divany suspirando de alegría— ¡comer un pedazo de pastel contigo!;

¡Diablos solo piensas en comer!— le dijo riendo Rubí.

¡Sí!— contestó Divany— y en jugar, eso tú me lo enseñaste.

¡Bueno ya, ve con Camelia a ver que tiene!; Divany salió disparada para enseguida volver con un gran pedazo de pastel que se devoraron madre e hija. Rubí al ver que tenía el control de la situación le salió lo maternal muy a su manera y decidió jugar y probar los sentimientos de su hija— ¡bueno enana ya hice algo por ti!, ¿tu que haces por tu mami eh?;

Divany le sonrió y la abrazó diciéndole— ¡yo te quiero mucho!;

¡Sí!, pero ¿Cuánto es tu mucho?;

¡Muchísimo!;

¿Tanto como para hacer lo que mami te pida?;

¡Claro!— respondió inquieta Divany.

¡Mmmmm!— expresó risueña Rubí— ¿y que si te digo que quiero convertirte en mi esclava?— por que eso hubiese pasado si hubieras nacido varón— pensó esto último Rubí divertida para si misma.

¡Mamá, no me digas eso, tu me recuerdas siempre que ser esclavo es triste y miserable!— le dijo Divany con una expresión de repulsión en su rostro.

¡Jajajaja!— Rubí se rió con ganas— ¡sí, pero que tal ser la esclava de mami entonces estarías junto a mi todo el tiempo ocupándote de que no me falte nada!;

¡No!— le respondió Divany moviendo la cabeza a los lados.

¿Entonces no me quieres?;

¡Claro!— contestó de nuevo Divany— ¡pero no me puedes convertir en esclava!;

¡Sí puedo pero no quiero a menos que tú me lo pidas!— le expresó Rubí cariñosamente.

¡Maaaaami!— gritó Divany a modo de berrinche.

¡Anda, así me demuestras que me quieres, quizás solo como esclava logre educarte y hacer que comas menos!; Divany solo se abrazó a ella apoyándose en su pecho. Rubí dio por terminada la charla cuando en eso su hija la miró y de pronto y sin mas le preguntó— ¿y como esclava me golpearás?;

¡No mucho!— le contestó Rubí divertida.

¡Y solo seré tu esclava!, ¿verdad?, de nadie mas— continuó Divany muy inquieta con sus interrogantes.

¡Así es!— le respondió Rubí aguantándose la risa.

¡Bueno si es así acepto pero si no me gusta no lo haré mas!— expresó la aún inocente Divany.

¡Jajajaja!— fue la respuesta de Rubí, una alegre carcajada al comprobar que fácil era envolver a su hija en lo que ella quisiera a cambio de que ésta consiguiera su cariño.

Así pasaban los días y Rubí en ocasiones consentía de más a su hija y en ocasiones la reprendía por salir a la defensiva de Luis o Luisito; a todo eso Divany tenía ya cumplidos los doce años; a Rubí le daba vueltas en la mente una y otra vez al igual que al atormentado Luis pues había llegado el momento y la edad de que Divany supiera la verdad y a Luis le dolía en lo mas profundo de su ser ver que cada día su hija lo aborrecía mas a raíz de que Rubí salía a su defensa sin dar ninguna explicación del porqué defendía a su esclavo y justo cuando Rubí no sabía como abordar el tema Divany la ayudó.

En un día en el como comúnmente solía suceder Divany intentó humillar a Luis dándole de comer sus sobras a lo que Rubí lo impidió entonces Divany se comportaba aún mas cruel con Luisito cosa que sabía muy bien que a Rubí desagradaba pero no podía defender a los dos al mismo tiempo o entonces sí se le volvía un caos la relación con su hija. Después del almuerzo Divany abordó en su cuarto a su madre y en seco le preguntó con un tono mas que sarcástico y despectivo en su voz— ¿mamá amas a tu esclavo?, ¿es eso?;

¡Divany, que carajo dices!— se expresó molesta y nerviosa Rubí.

¡Es que es la única puta explicación que le busco para que lo defiendas como lo haces!; ¡ahhh, te comento Luisito está con Camelia me enojé por capricho y le dí unas cuantas patadas creo que le tumbé dos dientes pues cada día se vuelve mas imbécil!, ¿quizás por que tú lo defiendes de mas?— concluyó Divany mirando con burla a su madre.

Rubí respiró profundo y supo que era el momento indicado a lo que mirando fijamente a su hija le dijo— ¡Divany, hay una explicación mucho mas coherente a todo esto!, ¿quieres saberla?, ¡te la diré y después juzga como tengas que hacerlo ya que si presumes tener madurez me lo demostrarás ahora!; Divany le mantuvo la mirada a su madre esperando la explicación y Rubí se la dio sin mas preámbulos.

Divany se quedó muda por unos instantes tras oír atenta la extensa historia que su madre le contó sobre Luis, Susana y parte de Rocío que ya conocía al igual que le habló del origen de Luisito y del lazo familiar que los unía. Rubí esperaba cualquier reacción de su hija, la entendería pero no pensó oír jamás lo primero que ésta le dijo— ¡madre o sea que he orinado y cagado en la boca de mi padre!— exclamó horrorizada Divany.

¿Queeeeeeeeeeee?— gritó Rubí dando un brinco— ¡Divany, dime que solo es una mas de tus malditas bromas!;

¡No, no es ninguna broma!— contestó muy seria Divany y le contó que lo hizo con apoyo de Mayra. Rubí no tuvo nada que reprocharle ni a ella ni a Mayra, no era el momento y ya no tenía caso, después de quedar ambas calladas Divany se marchó tras tomar una decisión con su madre y estando muy conciente de la relación entre ella, su padre y Luisito.

Luis no durmió por esa noche pues Rubí le dijo que su hija estaba por fin enterada de todo y que a partir del otro día si ella lo deseaba el pasaría a ser propiedad oficial de su hija. Luis lloró por toda la noche pues ni Rubí misma sabía a ciencia cierta la decisión que tomaría su hija, solo le suplicó no ser tan cruel con su padre y a Luis portarse lo mas sumiso posible y olvidarse que era su hija y verla como lo que era, su ama.

Y amaneció, Luis todo tembloroso y nervioso caminaba pasando por el comedor y ahí encontró a Divany sola desayunando, éste quiso seguir su camino pero Divany se lo impidió— ¡esclavo acércate inmediatamente!— le ordenó con dureza en el tono de su voz.

Luis no tuvo más opciones, una lágrima corrió por su mejilla, se postró ante ella y con suma humildad le besó sus lindos pies descalzos. Así lo mantuvo Divany por unos momentos contemplándolo a sus pies con la diferencia de que ya estaba mas que conciente de que el pobre hombre que se encontraba en ese momento lamiéndole humildemente sus pies no era cualquier hombre ¡era su padre!— y Divany lo contempló sin prisa alguna hasta que al final le dijo al igual con un tono cortante y un tanto despectivo— ¿sabes que a partir de hoy puedo hacer sin ocultar nada lo que me plazca contigo?;

¡Sí ama!— respondió Luis manteniendo el rostro humillado sin dejar un solo momento de besarle los pies a su hija.

¡Bueno, quiero que olvides por un momento que eres un esclavo y te sientes en la silla como una persona, quiero hablarte pero muéstrame respeto!;

¡Sí ama!— era lo único que atinaba a decir Luis y tomó asiento nervioso.

¿Ya desayunaste?— lo interrogó Divany mirándolo un tanto mas alegre digamos burlonamente disfrutando el nerviosismo y quizás hasta el miedo que intuía que su padre sentía en ese momento ante ella.

¡No ama!— contestó Luis con la mirada clavada en el piso, en los pies de Divany.

Divany le tendió su plato ofreciéndole prácticamente las sobras de su desayuno las cuales Luis comió y le agradeció ante una sonrisa de satisfacción y de triunfo en el rostro de la jovencita pues desde que tiempo se moría por ver como Luis se tragara sus miserables sobras y por fin se había deleitado con ello aunque cabe aclarar que si se sintió un tanto afectada sabiendo ya que era su padre al que le había dado de comer sus sobras.

Luis se terminó por completo las sobras de Divany y con miedo se atrevió a mirarla a la cara arriesgándose a llevarse mínimo una bofetada pero cual fue su sorpresa al encontrarse con una sonrisa en el rostro de ésta y que en un momento histórico para Luis, Divany extendió los brazos y aunque con una sonrisa burlona en su rostro que a Luis no le importó para nada al oír las palabras que ésta pronunció— ¡bueno, supongo que quieres darme un abrazo, anda, te lo permito!— hizo una pausa y añadió— ¡PADRE!;

Luis se sintió morir de dicha y alegría, lloró como nunca lo había echo pero ésta vez lloraba de felicidad y tras ver de nuevo en el rostro de Divany su aprobación se levantó para que al instante abrazara y besara con todas sus fuerzas a su hija; algo que solo lo había echo con ella de reciénnacida casi once años tuvieron que pasar para que por primera vez ¡la oyera llamarlo padre de sus propios labios y pedirle que la abrazara!; Luis deseó que ese momento no terminara jamás pero sabía que no era posible, se separaron, Luis aún lloraba cada vez mas emocionado y besaba las manos de su hija con amor mientras que ésta en cambio permanecía serena y así con esa expresión le explicó la situación.

¡Mira padre seré clara!— comenzó a comentarle Divany a Luis— mi madre me ha explicado todo y tras meditarlo, los entiendo, entonces hablé con ella para determinar una decisión sobre tu futuro y el de Luisito y llegamos a una conclusión ¿quieres saber cual es?;

¡Sí!— respondió Luis después de controlar su llanto.

¡Bueno!— expresó Divany quien después de un profundo suspiro continuó— seré clara, le dije a mi madre que por mi parte estaba dispuesta a tratarte como a un padre, a respetarte y a verte como a un hombre libre, ¡pero!, solo si ella hacía lo mismo o sea seríamos una familia normal ¿sabes que me dijo?;

Luis solo negó con la cabeza, temblaba todo su cuerpo, ¡soñaba con oír la respuesta que le diera felicidad total y absoluta en su vida al lado de la mujer que amaba y de su hija que adoraba al igual que a Luisito!;

Divany le sonrió con mucha pena, una pena y una desilusión que en verdad en ese momento se vio reflejada en su bello y tierno rostro lo cual era evidencia de que era un sentimiento muy sincero lo que sentía al momento de responderle— ¡lo siento padre, mamá no aceptó, me dijo que yo podía hacer lo que quisiera contigo, tratarte con cariño y como un padre si así lo quería pero ella siempre te tratará como a un esclavo a veces consintiéndote a veces humillándote pero como lo que eres, su esclavo, por lo tanto he tomado la decisión de seguir su ejemplo pues no puedo verte con respeto ni mucho menos obedecerte o tratarte como a una persona si al rato de estar conmigo te veo lamer los zapatos de mi madre!— Divany hizo una pausa a lo que Luis humilló cuanto pudo la mirada ante su hija al notar una expresión de desprecio y coraje reflejada en su rostro y en el tono de su voz al decirle esto último, después de unos instantes que a Luis le parecieron eternos en los que Divany le mantuvo la mirada clavada en el con la misma expresión de desprecio tal parecía que en cualquier momento se le lanzaría a darle de bofetadas, pero no, tan solo respiró profundo y decepcionada y elevando el tono de su voz continuó.

¿O como coño me podrías reprender o siquiera aconsejar?, si después te veo recibir bofetadas por parte de mi madre ¡y tu como respuesta le lames la mano con la que te golpeó!; ¡eso es imposible!— concluyó Divany en verdad mirando con cierto rencor y decepción a su padre como recriminándole que su carácter tan pasivo y sumiso sea el principal responsable de que las cosas estuviesen como lo estaban sin contar el loco amor y adoración que el profesor sentía por Rubí y el cual sí era el verdadero motivo por el cual Luis haya permitido ser absorbido por completo en vida y ofrecer su cuerpo y alma a los pies de Rubí.

¡Hija…., yo!— intentó congraciarse Luis con su hija.

¡CALLA ESCLAVO!— le gritó Divany despectivamente y amenazándolo con darle una bofetada pero al final se contuvo, respiró profundo repetidas veces para calmarse aún mas y ya con una expresión mucho mas tranquila en su rostro le dijo a Luis— ¡la charla ha terminado, como muestra de mi cariño te permito pasar el día de hoy a mi lado como padre e hija y te prometo no ser tan cruel contigo de aquí en adelante, oh y por Luisito, ya veremos, es obvio que ya no lo miro con los mismos ojos pero mira que es muy bobo!— se expresó Divany sobre su hermano con una sonrisa de burla y hasta algo de pena— y me saca de quicio; he decidido con mamá de que nunca sepa la verdad del lazo que nos une al menos no por ahora, así será menos infeliz y bueno ¡andando para no perder el día que mañana casi todo será de nuevo normal!;

Y así lo hicieron, pasaron un día inolvidable en especial para Luis, montaron a caballo, Luis le enseñó parte de sus gustos, se bañaron en el río y ya en la noche la arropó culminando el acto con un profundo beso en la frente de su hija y recibiendo un fuerte, fuerte abrazo por parte de Divany, deseando Luis de nuevo que el tiempo se detuviera y quedarse ahí pegado a su hija para siempre pues sabía muy bien dentro de el que esa escena difícilmente se volvería a repetir.

Al otro día en el almuerzo Luis comía en el piso a los pies de Rubí las sobras que ésta gentilmente le escupía; Luisito torpemente no se acomodó bien e hizo enfadar a Divany que a nada estuvo de soltarle un bofetón pero al ver la mirada afligida de su padre le sonrió burlona guiñándole un ojo y se limitó a reprender a su hermano menor— ¡ten mas cuidado idiota!; Luisito le agradeció lamiéndole los pies. Lo mismo sucedió al alimentarlo Divany escupía sus sobras al piso pero al tener en cuenta que Luisito era su hermano por parte de padre al final ordenaba a Rocío comer esa asquerosidad y a Luisito le daba una porción de su plato; Luis respiraba tranquilo y Luisito resultaba ahora el ganón.

Así transcurría el tiempo y la rutina en el hogar de esa peculiar familia ubicada en el rancho de Tania. Rubí felicitó a su hija por el cambio en el trato en especial a Luisito y en uno de esos días le dijo a modo de broma— ¿ves?, además a ¿Qué está tipo Luisito?, digo, bien arreglado a lo mejor y terminan como pareja.

¡Maaaaaaaaaaami!— gritó alterada Divany ante tales palabras— ¡es mi hermano!;

¿Y?— le contestó Rubí muy quitada de la pena.

¡Bueno!— le respondió Divany— no está bien por la moral y todo eso que mi padre me enseñó en las pocas clases que recuerdo que le permití que me diera.

Rubí se carcajeó con ganas y al final le dijo burlona— ¡con unas bofetadas le haré olvidar a tu padre lo que es la moral, al diablo, aquí se hace lo que yo digo y lo que a ti se te antoje!;

¡Jajajajaja!— se rieron ambas hasta que Divany se expresó conmovida— ¡pobrecito, no le pegues!;

¿Y que?— le contestó Rubí con malicia— la otra vez vi como le diste unas buenas cachetadas.

¡Sí bueno, andaba de malas!— confesó Divany apenada— ¡pero después lo dejé saciarse con unos deliciosos bocadillos!— concluyó orgullosa.

¡Eso está bien!— le respondió Rubí concluyendo al igual la agradable charla con su hija.

Así pasaba el tiempo que era lo único que no se detenía. Divany era una hermosa señorita a punto de cumplir los catorce años cada vez mas bella y berrinchuda luciendo el cabello ondulado y rubio pero comprensible también hacia su padre y Luisito y lo que le había dicho su madre no pasó desapercibido para ella pues Luisito no era para nada feo solo un tanto flaco a causa de la escasa alimentación que se le proporcionaba y siempre dependiendo del capricho y el humor de su hermana. Divany llevaba una relación un tanto especial con el; Luisito prácticamente era su perro, andaba siempre gateando detrás de ella, las normas no habían cambiado tanto para el, si quería hablarla tenía que restregar su cara como el perro que era sobre las botas de Divany, lo mismo si quería agradecerle le lamía los pies pero a todo esto Divany le fue tomando cariño y algo mas y un buen día decidió probar el cariño y el amor que a leguas se notaba que Luisito le tenía y mas que nada Divany siguiendo los pasos de su madre quiso llenarse de dicha al saberse que era deseada por el jovencito.

Luisito permanecía postrado a los pies de Divany que se encontraba recostada en el mueble de la sala observando orgullosa como su hermano le lamía los pies con absoluta devoción y de pronto le dijo— ¡arrodíllate Luis!; éste se sorprendió que lo llamara por su nombre pues casi nunca lo hacía y en su sorpresa no solo se arrodilló sino que la miró a la cara lo cual lo tenía prohibido.

Divany le sonrió con malicia y le dijo con toda la intención de intimidarlo— ¿acaso he dicho que podías mirarme a la cara?;

¡No ama, perdóname!— respondió Luisito inclinándose al instante hasta humillar la mirada y pegar el rostro de nuevo en el piso ante los pies de su ama.

¡Bueno pues!— le contestó Divany sin ocultar una risita burlona— ¡mírame pero conste que te has ganado una bofetada!— concluyó altanera. Luisito obedeció mirándola detenidamente, la recorrió con la vista de los pies a la cabeza quedando como un autentico bobo embelesado ante su hermana.

¿Soy bella?— le preguntó Divany picarona.mientras se acariciaba su cabello— ¿dime Luis, te parezco bonita?;

¡Eres hermosa ama!— respondió el sinceramente.

¡Jijijiji!— se rió Divany en verdad feliz— ¿mucho muy hermosa?— insistió.

¡Sí!— contestó el jovencito con seguridad.

¿Dime algo Luis?, ¿yo te gusto verdad?; éste enrojeció por completo e intentó inclinarse pero Divany le sujetó la cara con sus manos y volvió a insistirle— ¿estás enamorado de mi?;

¡Sí ama, te amo y te adoro!— fue la respuesta del jovencito Luis. Divany se sintió dichosa y olvidó el parentesco con el y continuó— ¿y estarías dispuesto a sufrir por mi amor?, digo, ¡de por si te trato como un perro pero quisiera saber si estarías dispuesto aún mas a sufrir por mi con tal de obtener no se, una caricia, un mimo, un beso!— le decía mirándolo coquetona— a ver ¿me guardas rencor?;

¡No ama!— respondió Luisito— he entendido algunas cosas, mi padre es esclavo de tu madre y no por eso la odia sino que la adora y ella es buena con el, a veces…. — expresó Luisito pendiente de no haberse expresado con insolencia sobre Rubí y al ver que Divany ni se inmutó continuó— ¡y yo soy tu esclavo y tu eres mi ama y eres hermosa y también te quiero!— le expresó aún con la cara enrojecida.

¡Demuéstralo!— le dijo maliciosamente Divany al momento que sujetaba en su mano su sandalia.

¿Cómo?— le preguntó muy inquieto Luisito.

¡Veamos, mmmm, por mirarme a la cara sin mi permiso te has ganado una bofetada, eso dalo por echo, ahora yo te propongo que si te dejas que yo te de de bofetadas con la suela de mi sandalia cuantas veces quiera a cambio mmmmm!— hizo una pausa y con una bella sonrisa añadió— ¡prometo darte un beso!;

Luisito alucinó con esas últimas palabras y sin pensar en el castigo que se le venía respondió— ¡acepto!;

¡No serán pocas Luisito!— le dijo Divany mirándolo por un momento con lástima— ¡serán muchas bofetadas y con la dura suela de mi sandalia!— concluyó risueña. Como respuesta su hermano le ofreció la cara para que comenzara.

Divany tomó su distancia y le dio la primera bofetada que Luisito resistió y enseguida le dijo— ¡bueno, esa era la de castigo!, ¿Qué dices?, ¿continúo?; el asintió con su mirada.

¿Listo?— volvió a interrogarlo muy divertida Divany. El contestó afirmativamente, entonces Divany comenzó de nuevo a darle lentas y durísimas bofetadas con la suela de su sandalia a Luisito que no tardó mucho y comenzó a lloriquear.

¿Me detengo?— le preguntaba burlona Divany con una enorme sonrisa en su rostro.

¡No ama, hasta que tu quieras!— fue la respuesta de Luisito soportando en verdad con valentía el dolor y el ardor en su rostro.

¡Perfecto!— exclamó Divany orgullosa de si misma y continuó haciéndole daño a su hermano.

Luis y Rubí habían estado observando todo de cerca sin que se percataran de su presencia y Luis estuvo a punto de intervenir de no ser por que Rubí lo convenció de no hacerlo al aconsejarle— ¡alto Luis, solo lograrás que te castigue también a ti!;

¡Pero Luisito llora, le está haciendo mucho daño!— exclamó muy preocupado Luis por su hijo.

¡Sí!— respondió Rubí emocionada— ¡pero bajo su consentimiento, tú mismo los escuchaste, está sufriendo por su amor y aceptaría incluso la muerte con tal de ganarse un beso de su ama!; ¿o que?, ¿se te olvida cuantos golpes te llevaste por una migaja de mi amor?— le expresó con burla al tiempo que abrazaba por el cuello a Luis y lo besaba en los labios. Luis correspondió al beso para después contestarle mas que sincero— ¡y sabes que aún estoy dispuesto a darlo todo por ti!;

¡Entonces solo observemos!— le respondió Rubí contemplando orgullosa la escena que se daba entre Divany y Luisito.

No se sabe cuanto tiempo pasó solo que Luisito tenía la cara ya muy hinchada y lloraba fuertemente hasta que Divany se compadeció no sin antes darle la última y quizás la mas fuerte bofetada estrellándole la suela en la frente y nariz de Luisito; entonces arrojó su sandalia al piso. Luisito llorando sin tallarse la cara fue como su perro que era por la sandalia, la sujetó con los dientes y enseguida se la ofreció a su ama; ésta la tomó y le ofreció la suela, Luisito la lamió.

Entonces Divany la arrojó de nuevo, le secó las lágrimas con sus manos y cariñosamente le expresó— ¡bueno ya deja de llorar que ahora viene lo mas lindo! y a continuación la escena conmovió a Rubí y a Luis pues Divany se la pasó dando suaves y tiernos besos por un buen rato en las mejillas a Luisito que si golpeándolo tardó, consolándolo se tardó aún mas, después le acarició con sus suaves y delicadas manos y al final remató con un profundo beso en sus labios.

Luisito a su corta edad tocó y entró al cielo o eso creyó el, al término de ese beso Luisito se sentía el mas feliz del mundo, su expresión así lo delataba. Divany se cubrió la cara con sus manos riéndose de el y le preguntó altanera— ¿a que vale la pena sufrir por mi?;

¡Sí ama!— contestó orgulloso Luisito al haber resistido hasta el final y sobretodo lograr complacer a su ama.

¿Lo harías de nuevo?— le expresó quisquillosa Divany.

¡Las veces que tu quieras!— respondió sinceramente a lo que Divany lo dejó descansar por ese día que fue estupendo para Luisito pero ¡claro!, tuvo mucho que ver con el buen humor de Divany pues al otro día la señorita amaneció de malas y por una tontería que ni ella misma después recordaba azotó cruelmente con el látigo a su padre y en lugar de mandarlo a curar como le pidió su madre ¡lo mantuvo a sus pies por un buen rato haciendo que le lamiera sus botas y le pidiera perdón por ser estúpido y no contenta con ello de vez en cuando le clavaba los tacones de sus botas en la espalda!;

Y con Luisito pasó lo mismo pues lo mantuvo ese día alimentándolo exclusivamente con sus orines y durante la cena le pisoteó sus sobras y lo humilló al decirle— ¡come perro, tu cena está servida a ver si así se te quita lo imbécil!— le expresó con desprecio y ahí se quedó contemplándolo hasta que el pobre de su hermano se comió por completo todo lo que ella le había pisoteado ante sus pies. Ni que decir que después se arrepintió y apenada abrazó y besó a su hermano lo cual fue suficiente para que éste volviera a quedar loco de amor por ella sin saber el lazo familiar que los unía.

Ese era el destino de Luis y de su hijo esclavizados de por vida ante Rubí y su hija, resignados a recibir de ellas golpes, humillaciones e insultos cuando estaban enojadas y unas cuantas caricias y sobras de su amor mas de pena y lástima que de otra cosa pero aunque cueste creerlo, ¡sí!, ¡así eran felices!;

El tiempo seguía su curso. Rubí tomaba el fresco abrazada a Luis junto a un árbol; Divany de pronto aparecía corriendo como una loca hecha un asco repleta de lodo, al parecer se había caído del caballo pero nada serio que le impidiera seguirse divirtiendo. Rubí la miró con asco y la reprendió— ¡maldita sea, tú nunca aprendes o que, mírate como estás!;

¡Si bueno!— contestó agitada Divany por llegar corriendo— ¡me caí, pequeño descuido jijijiji!;

¡Pues ve a cambiarte, hazte limpiar siquiera las botas que mira que un esclavo luce mejor que tú!— la regañó fuertemente Rubí al ver que su hija seguía creciendo sin respetar ciertos modales clásicos de comportamientos básicos en gente de su clase como lo eran ellas.

¡Maaaaamá!— gritó ofendida Divany— ¡no me compares con un vulgar esclavo que eso es repugnante!— se expresó con desprecio para que enseguida volteara a mirar a su padre y con otra expresión muy distinta graciosamente le dijo sonriéndole y regalándole un hermosa sonrisa y mostrándole sus perfectos dientes blancos— ¡no te ofendas Luis!— éste tan solo se limitó a humillar la mirada humildemente ante su hija y ama.

¡Bueno pues ve por tu esclavo y que te limpie las botas ya!— le dijo Rubí.

¿Quién?, ¿Luisito?— comentó burlonamente Divany— ¡oh no mami, no creo que pueda, está castigado, verás, al quitarme los zapatos hizo una mueca que no me agradó, lo hice lamerme entre los dedos de mis pies y su expresión tampoco me agradó por lo que decidí sujetarle mis zapatos en su cara con cinta para que así se acostumbre de una vez a ese exquisito aroma o sea que se la pasará respirando todo el tiempo que se me de mi regalada gana el interior de mis zapatos y lo mejor jajaja, dentro de la boca le metí mis calcetines sucios, míralo ahí viene!;

Rubí miró divertida y Luis apenado al ver que Luisito a duras penas aparecía gateando y adivinando su camino, se guiaba por las voces pues los zapatos le cubrían toda la cara y no podía ver.

¿A que luce patético, verdad?, jajajaja— se burló Divany para después añadir— ¡quizás después lo perdone pero eso sí, para que aprenda ya se ganó unas buenas bofetadas!— concluyó indignada y cruzada de brazos.

Rubí tan solo se limitó a contestarle— ¡bueno pues ve por Rocío o por Susana!;

Divany se sonrió y tronándose los dedos expresó arrogante mirando a Luis con una risita burlona— ¡padre límpiame las botas!— hizo una pausa y con toda la intención de humillar a su padre, de dejarle en claro su posición ante ella y como podía al igual que su madre cambiar drásticamente de humor con el añadió— ¡y hazlo con la lengua!;

Este carraspeó ante la infame orden de su hija pero reaccionó para no llevarse un castigo extra y justo se disponía a obedecerla cuando Rubí intervino.

¡Divany, sabes bien que no me gusta que trates a tu padre de ésta forma y menos que lo humilles cuando yo estoy presente, tienes a Susana o a Rocío incluso a Luisito así que deja en paz a tu padre!;

¡A ver mamá!— se expresó Divany altanera— esto no es personal, aquí el asunto es que tengo las botas sucias ¿no?, o sea necesito un esclavo para que me las limpie y Luis antes de ser mi padre es un esclavo y si la memoria no me falla, es mi esclavo o sea y por lo tanto ¡Luis límpiame mis botas!; Luis estaba sumamente nervioso y con toda la razón de estarlo, de nuevo trató de complacer a su hija pero Rubí sin perder esa arrogancia y soberbia que siempre la caracterizó y que había transmitido muy bien a su hija respondió— ¡no lo hagas Luis, si lo haces te juro que te azotaré sin piedad, va en serio, te haré daño hasta que te desmayes de dolor!;

Esta vez Luis si tembló ante la amenaza de Rubí pero el producto de ese temblor mas bien fue por que Divany se carcajeó con ganas ante lo dicho por su madre, Divany se carcajeó cuanto quiso mirando a ambos para que al final se centrara en mirar divertida a su padre, puso sus manos en la cintura y con una bella sonrisa y una determinación envidiable le dijo— ¡Luis, si no caes a lamer mis botas como el perro que eres mío y de mi madre, te diré lo que haré!— hizo una pausa y tras mirar con lástima a su padre y hacia donde se encontraba Luisito continuó— ¡iré por Luisito, lo ataré desnudo a éste árbol, le untaré miel por todo el cuerpo en especial en sus pelotitas y su soldadito y dejaré que las hormigas y las abejas hagan el resto!— concluyó con una mirada y una sonrisa en verdad deliciosamente sádica en su rostro.

Rubí y Luis se quedaron con la boca abierta ante tales palabras de Divany. Luis respiró profundamente y tomó una acertada decisión en realidad la única que podía tomar; se arrodilló ante Rubí, besó sus botas con suma humildad y le expresó dulcemente— ¡hermosa Rubí será un privilegio recibir esos latigazos y prometo agradecerte cada uno de ellos!— enseguida gateó hasta postrarse a los pies de su hija, besó aquella suciedad que cubrían sus botas y al igual en un tono mas que dulce le dijo— ¡hermosa Divany es todo un honor que me permitas lamer la suciedad de tus botas por que como bien dices soy tu esclavo y lo seré gustoso siempre!— y de inmediato comenzó a limpiar y quitar el lodo de sus botas con la lengua.

Luis no había echo nada mas que cumplir como siempre lo había echo aceptando su destino y su suerte que dependía ya no solo del humor y repentinos caprichos de Rubí sino ahora también de su hija Divany y el no tenía nada mas que hacer que humillarse ante los pies de su hija y del amor, del loco amor de su vida, Rubí. Divany sintió un poder y orgullo impresionante y soberbia miró burlona a su madre con una sonrisa de triunfo en su rostro al tiempo que observaba como su padre se humillaba ante ella.

Rubí meneó la cabeza aceptando que de tal palo tal astilla y acercándose abrazó a su hija y le acercó una bota a la cara a Luis diciéndole mientras le sonreía un tanto apenada— ¡ya que estás en lo tuyo!; Luis besó ambas botas, una de Divany y una de Rubí; en ese momento Luisito llegaba chocando accidentalmente con las piernas de Divany que muerta de risa le quitó los zapatos de su cara reprendiéndolo aparentando estar molesta algo que en realidad no sentía tan solo seguía la bonita costumbre y el único modo de dirigirse a el— ¡idiota, fíjate en tu camino!— le dijo entre risas mientras le daba una palmada en su cabeza que la hizo reírse aún mas y después añadir— ¡ay perrito si vieras como te echo de menos jajajaja, anda, limpia mi otra bota con tu lengua y así ayudas a tu padre!;

¡Sí ama, gracias ama!— contestó agradecido Luisito después de escupir los olorosos calcetines que habían permanecido dentro de su boca por un buen rato.

¡Cállate bobo!— le dijo Divany riendo de nuevo al momento que le daba otra palmada en su cabeza que hizo que Luisito torpe y patéticamente terminara a sus pies lo que ocasionó que Divany y Rubí se carcajearan sin control alguno sintiendo tanto pena como lástima pero al igual placer en el trato que le daban a esos seres que ellas presumían querer y al tiempo en que ellas felices se reían Luis y su hijo se esmeraban en la limpieza de esas botas con la lengua no sin antes besarlas con absoluta devoción sellando con esos besos su esclavitud para siempre, esclavitud permitida por ellos, por amor a sus amas y aguardando su partida hacia su nuevo hogar aquel en el cual un día Luis entró llevando en su mente y su corazón solo sentimientos de odio y rencor sin imaginar siquiera hasta que extremo cambiaria o mejor dicho le cambiarían su pensar, ese hogar era la casa de Rubí a donde regresarían de nuevo para según Rubí llevar una vida mas íntima solo ella y su querido profesor pero con la sorpresa de ahora regresar con su hermosa hija Divany y a lado de ella su fiel mascota y hermano Luisito y solo quedaba por concluir en la mente de Rubí si dejarle dos rebanadas del pastel a Tania y a Mayra que serían Rocío y Susana o cargar con el pastel completo.


FIN.

BLACK.